
Una cena deliciosa resulta aún más memorable cuando se cierra con una charla entre amigos, alrededor de un buen vino francés y un excelente queso.
Este tipo de
pequeños placeres que le alegran a uno la vida:
las sorpresas en el roscón de Reyes
las postales inesperadas en el buzón
las notas de amor colgadas en la nevera
los bombones sobre la almohada
¡Que nunca falten!