
Experiencias de un nieto en Madrid.
Ayer acompañé a mi madre al mercado a hacer la compra para mi abuela. En el
súper, el carnicero presentó a mi madre el kilo de carne picada con un expresivo "
superbonita". Me chocó, aunque luego, dándole vueltas, tuve que aceptar que todo es relativo, y que igual de agradable a la vista puede ser una masa de carne triturada que una chica morena leyendo en el metro o una exhibición en el Museo de Ciencias Naturales.
Eso sí, la verdadera obra de arte ha sido la bandeja de canelones que ha preparado mi madre hoy para comer...