
Lo que tengo en m cabeza no quiere salir y mucho menos, quedar atrapado en palabras guardadas en un disco duro. Prefiere seguir dentro de mi cabeza, revoloteando entre planes de viaje, jugando con mis sueños y deseos, haciendo rabiar a mis recuerdos de la infancia o jugando al escondite con mis sentimientos más profundos.
Puede que mi cabeza se descorche como una botella de champán.