He vuelto
Bueno, parece que por fin he recuperado el control de mi blog, tras una semana de problemas técnicos. Parece que mi espacio estaba alojado justo en el sector más afectado por la avería y se ha perdido todo lo que había colgado en la última semana. Al menos había sido una semana en la que no había colgado demasiadas cosas, y sólo he perdido dos artículos que si tengo tiempo trataré de reescribir.
Ahora tengo que ponerme al día, pero la verdad es que hoy voy muy liado y no sé si al final del día podré colgar un resumen. Ah, y la esperada quiniela de los Óscar también.
Mi mes de estrés ha acabado bien, he defendido mi trabajo ante un tribunal y ha salido bien. Gracias a todos los que habéis venido, y a los que os habéis quedado en la puerta. Y a los que no habéis venido, pero os habéis acordado de mí.
Ayer ya hablé de mi memoria USB. Perdida y encontrada. En otro blog, un amigo mío también hablaba de curiosidades USB. Y voy, y doy con este USB, y mira que es freaky... Me da un poco de miedo.
El otro día me paré a hablar con una castañera, una señora que lleva ya casi 40 inviernos vendiendo castañas en la esquina de mi calle. Y me dijo que estaba pensando cambiar las brasas y las castañas por una nevera y unos helados, porque iba a vender más, seguro.
Este mes estoy teniendo un poco de estrés a causa de un trabajo que, por varias razones, no había empezado cuando debía. Por suerte, me llueven las ofertas de ayuda desde amigos de todo pelo, y eso me hace sentirme arropado por ellos. Gracias. Y ahora a seguir trabajando en ello.
Ya han pasado 50 años desde que falleció Humpfrey Bogart. Quién lo diría, después de verle remontar aquel río del Congo a bordo de La Reina de África, una y otra vez sin cansarse. Parece que fue ayer cuando vivió aquel romance prohibido en Casablanca. Y tantas otras cosas que le he visto hacer. Y es que, pese a todos los actores que han pretendido su trono de galán socarrón y duro, su leyenda sigue con nosotros cincuenta años después. Por algo será.