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Viaje a los sueños (polares)

Desde casa

Kaveri Vs Iberia

O David contra Goliath.

Si los de Iberia no recuperan mi mochila perdida, aquella con la que he recorrido medio mundo y que me acompaña en mis correrías desde los 8 años, van a vérselas conmigo... La próxima vez, en vez de enviar mi maleta a recorrer mundo sin mí, se lo pensarán dos veces y quizás me manden a mí a Singapur, o a Nuakchot, o a Punta del Este; y dejan a mi inocente mochila en paz.

Miguel

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Cambios de planes

Los que me conocen bien ya han experimentado lo poco que me gusta cambiar de planes, la mala leche que me genera cuando no tengo más remedio que acceder a ello...

Pues así estoy hoy... fastidiado por un cambio de planes, de un planazo a una obligación inexcusable. ¡Jo!

Madrid... Aún

Esperando al fin de semana en Madrid. Mi hermano está aquí así que yo estoy más libre. Y además tendré visita.

Madrid... diferente.

Madrid... diferente.

Creo que nunca había pasado tantos días seguidos en Madrid. Aquí estoy, pasando los días en el hospital haciendo compañía a mi padre que está siendo chequeado miles de veces por los médicos, y por las tardes-noches tratando de ver a los amigos que viven en la capital. Que son muchos. Y escapándome al cine. El otro día vi "Spinnin", una española que me gustó mucho. Recomendable, aunque aquí en Madrid sólo estaba en una sala. ¿Quién sabe si la estrenarán en otras ciudades? Una pena, porque es una película diferente.

La quinta del setentayocho

La cena de anoche con mis compañeros de instituto fue todo un éxito. Hubo anécdotas que pasarán al repertorio que serán recordadas en cada reencuentro, hubo momentos para ponerse al día de las vidas de los que andan más perdidos, y muchas, muchas risas bien altas.

Una de las cosas que más me gustan de mi casa es que se pueden hacer cenas en el jardín; con mantel a cuadros, tortillas de patata caseras y refrescos de dos litros. Y una tarta de tres quesos para chuparse los dedos.

Relax en Alicante

Sacarme el nuevo DNIe (con su chip tan moderno, y su foto en ByN tan retro) en menos de 20 minutos. Ponerme el recuerdo de una vacuna, hacerme un análisis de sangre. Seguir recibiendo regalos de mi cumpleaños, y estrenar otros. Ir al cine a ver la última de Mr. Allen, o asistir a un preestreno de futuro incierto por las críticas leídas. Desayunar churros, ¡comer! (se acabó el Ramadán), y cenar croquetas de mi madre. Ir a un concierto de Iván Ferreiro y canatrme todas sus canciones. Ver a un montón de amigos, e intentar ver al resto antes de irme. Ver a mi madre (cuando se deja). Hacer una cena con la quinta del 78 en mi casa.

Me encanta descansar...

Tauko

Tauko

 Permite percibir al tiempo y la distancia en todo su esplendor...

Noticias de Alicante

Los guiris pasaron por Valencia y llegaron a Alicante. Okuparon mi casa con beneplácito de mi madre, que dio así por inaugurada oficialmente mi casa, por todo lo alto. Celebré mi cumpleaños con los guiris y luego se fueron yendo uno a uno, incluso los más plastas, y yo pude recoger todo para celebrar de nuevo mi cumpleaños con la gente que se quiso y pudo acercar a verme ayer a lo largo de todo el día. Y fue una experiencia increíble ver a gente de todos mis grupos mezclados e interactuando.

Ahora a aprovechar al máximo los dos o tres días que me quedan en Alicante.

Reflexión

Ayer me llevé un susto enorme a la hora de comer. Nunca sabes si vas a volver a alguien importante en tu vida, por eso es importante intentar ser feliz todos y cada uno de los dias. Esto parece la típica filosofía barata de powerpoint enviado por email, pero es cierto.

La vida no es una cosa segura al cien por cien. Por eso hay que disfrutarla al máximo, intentar hacer siempre las cosas que uno necesita hacer, las que te van a hacer feliz. Porque las cosas más importantes pueden desaparecer en una fracción de segundo, en un pestañeo. O puede quedar sólo un susto, uno de esos sustos que te dejan agotado al pasarse el efecto de la adrenalina. Uno de esos que es mejor pasar al lado de alguien que te dé fuerzas, aún sin saberlo. Uno de esos que, cuando ya se van quedando atrás en la memoria, te recuerdan desde el rincón oscuro al que quedan relegados que todo depende de la suerte.

En casa... qué gustito

Comidita de mamá... Piscina... Amigos con los que compartir las historias que he traído de mis viajes... Provocar algún que otro terremoto... Cine (aunque acabe dormido)... Cenas en la playa... Recuperar viejas amistades... Horas al teléfono... ¡¡Y papel higiénico en todos los lugares a los que vas!!

Demasiados Mohammeds

En el poco tiempo que llevo aquí en Marruecos me he dado cuenta de que tienen muy poca variedad de nombres. No es estereotipo, lo cierto es que aquí casi todos se llaman Mohammed... Lo certifica el listado de nombres de mi teléfono móvil, al cual tengo que ir poniéndo adjetivos para luego no liarme al llamar a cada uno. Es como si en España todos nos llamásemos realmente José, algo que ya sólo se creen los norteamericanos más ensimismados.

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Control aleatorio

Debo de estar tocado por la suerte, porque suelen tocarme cosas en los sorteos de vez en cuando, aunque no sean viajes a Canadá como a otr@s... En lo que no me gana nadie es en ser siempre escogido para los controles aleatorios de la policía en Alicante.

Ayer me retuvieron en una rotonda en uno de esos controles aleatorios que, vaya casualidad, siempre me tocan a mí, y en este caso, a peruanos, marroquíes y subsaharianos. Es decir, que el control de aleatorio no tenía nada: ni una mujer siendo controlada, me dieron ganas de esgrimir la ley de igualdad en sus narices. No es que me moleste especialmente que me revisen y me cacheen, fue peor tener que salir del coche en mitad de mi programa de radio-cine favorito y perderme los comentarios de Manu Lechón. Pero bueno, llegará un momento que el pobre policía en la central de control de identidad se canse de que le llamen cada dos por tres para pedirle que compruebe los datos de mi DNI, y les diga: "¡¡¡Que sí, pesados, que el chico es quien dice ser!!!"

Desorientado

Desorientado

Desde hace un par de semanas hay algo en mi cabeza que, a veces, me deja bastante tocado. Y es que hay veces que las cosas que más deseas llegan cuando peor te vienen, y claro, eso te deja desorientado, puesto que en mi caso, no sé porqué ahora que por fin tengo ante mi una gran oportunidad, mi cabeza de empeña en mirar hacia otro lado y ver el resto de posibilidades. ¿Acaso me estaba engañando a mí mismo y no deseaba esto que me ha pasado? ¿Acaso soy un cobarde? Quiero pensar que lo único que sucede es que quiero tenerlo todo, y eso no es posible.

Ojalá alguien me pudiera ayudar a salir de este lío en el que se ha sumido mi cabeza. No estoy acostumbrado a esta sensación, y me está dejando derrengado. Pero en el fondo sé que sólo yo puedo recorrer el camino desde este punto entre la niebla hasta la luz.

Casita. Madrid. Abuela.

Llegar a casa es siempre un gustazo. Que nadie interprete mis viajes constantes con un malestar en mi casa. Ni mucho menos. Es más, me gustaría pasar más tiempo en ella, sólo que nunca sé decir que no a un viaje.

Antes de llegar a Alicante pasé ua noche en Madrid. El plan original era dormir en casa de Elena yver a cuanta más gente mejor. Incluso hice un intento de quedar con el esquivo de Javi, que se ha mudado a la capital, pero nada. Como dice Elena, "es un maldito que no nos quiere", y se había ido a Galicia a acabar el traslado. En el último momento me enteré de que mi abuela estaba pachucha y no iba a estar en Alicante durante la semana, así que hice lo que todo nieto de bien habría hecho: ir a dormir a casa de la abuela... Ella hizo lo que toda abuela haría: apropiarse de todo mi tiempo, inlcuyendo comida con primos y obligándome a cancelar todo tipo de plan.

Abuelas...

Reparaciones

El transformador de mi portatil, que viaja envuelto en cinta adhesiva desde hace ya mas de un año, me ha vuelto a dar un susto, porque empezó a hacer ruidito crepitante y lo que es más alarmante, a dejar salur un humillo con olor a chamusquina preocupante. Menos mal que en menos que canta un gallo, un pastor metido a ingeniero electrónico me lo ha reparado y gratis. Aún recuerdo toda aquella mañana que pasé la vez anterior intentando encontrar alguien en Alicante que se metiera a reparar un transformador de corriente, y todos me decian que me comprase otro (pero eso sí, nadie tenía uno de esas características...). Al final tuve que ponerme yo el mono y hacer como si supiera reparar esas cosas. Menos mal que en mi caso era sólo un cable que se había soltado y lo pude chapucear; no lo haría tan mal, ahora que lo pienso, si ha aguantado hasta ahora, que el pastor electricista me lo ha dejado nickelado.

Eso sí que es ecológico: reutilizar, reciclar, reparar.

Otra vez haciendo maletas

Otra vez haciendo maletas

Otra vez me encuentro haciendo las maletas, esta vez rumbo a Marruecos a seguir con mi proyecto de doctorado. Decir que me apetece poco este viaje sería ser benevolente. En realidad me apetece cero patatero. No sé qué ha sucedido con la energía positiva hacia mi proyecto que me traje de Sudáfrica, si se quedaron en el camino o se deshincharon al contacto con la áspera realidad 

En fin, que espero que esto sea sólo un bache... 

Ya estoy en tierras españolas

YA estoy en casa. No por mucho tiempo, pero... ahora estooy disfrutando de los amigos y de las cosas buenas de casa. Solo que mi ordenador estaba malito y he tardado una semana en recuperar el control sobre él. Por eso, y por perreria, he ttardado tanto en actualizar esto. Pero he aprovechado bien estos días sin internet para salir al campo, hacer deporte, visitar amigos en Murcia y Alicante,....  Me han venido muy bien.

Adios, Cabrón.

Adios, Cabrón.

Internet y sus redes sociales. No hace mucho que me uní a una de ellas y con ello retomé el contacto con varios amigos que tenía desperdigados por ahi. Uno de ellos, Alexis. Lo conocí en esa isla mágica en la que tantos amigos hice, y tan buenos. Él era suizo, pero su madre colombiana, y hablábamos en castellano a menudo. Nos corrimos buenas juergas y subimos alguna que otra montaña juntos. Me contó en un par de mensajes que estaba haciendo un viaje de 5 meses por Sudamérica, de Norte a Sur y luego de regreso al Norte, con su hermano, en un coche que habían comprado expresamente para la ocasión. Yo le dije que me daba envidia y que lo disfrutara. Él me llamó cabrón, le encantaba esa palabra, y me dijo que también yo le daba envidia con mis leopardos. Esas fueron las últimas palabras que intercambiamos. Ahora se ha ido. Un accidente de coche se lo llevó para siempre en alguna carretera de Chile.

PD: Hoy mismo estaba yo pensando en la ducha en qué pasaría si alguien muere, cómo pueden sus familiares avisar de lo sucedido a todos aquellos que le siguen escribiendo, si no dejó escrito el password en ninguna parte... Me ha sorprendido este pensamiento porque no soy nada lúgubre.

A veces me asustan este tipo de premociciones.

Regalo sin Reyes

Regalo sin Reyes

Por primera vez no tenía regalo en mis zapatos al despertar esta mañana. Tampoco el día de Navidad tuve ningún paquete que desenvolver. Sólo puedo recordar regalos de otros años, y los muchos regalos que me ha hecho mi madre este año con la casa nueva. Sería muy injusto quejarme. Además, estas navidades he encontrado en Estonia el mejor regalo, un amigo de esos que parecen hermanos, se llama Harris y es de Grecia. Ya estaba bien de perder amigos, era hora de encontrar uno nuevo.

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Estonia, un año después

Hace 364 días emprendí el viaje a Estonia para pasar el fin de año trabajando por el medio ambiente en AEGEE. Hoy regreso al mismo lugar a seguir con ese trabajo, después de muchas satisfacciones, y sin embargo en el balance general el año me deja un sabor agridulce porque, aunque he ganado mucho, me he dejado algunas cosas por el camino. Amistades que no he sabido cómo guardar y que no veo claro que pueda recuperar. No me gusta perder las cosas importantes.
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