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Viaje a los sueños (polares)

Dos circos

Dos circos Nos despertamos y el sol nos dio los buenos días, pero después tendría cosas más importantes que hacer porque se marchó y dejó paso a una lluvia intermitente. A veces llovía, a veces llovía más fuerte. Los cinco que éramos pronto pasamos a ser once, al fusionarnos con los que habían podido partir el lunes. Y con energías renovadas a pesar de la lluvia, continuamos rumbo a Marla. Llegamos bastante pronto y nos planteamos la cuestión de si valía la pena parar allí, sabiendo que no podríamos hacer nada con la que estaba cayendo. Así que los más osados cogimos el mapa y propusimos adelantar camino para ir más relajados el domingo. Vencidas las reticiencias iniciales, retomamos el sendero y ascendimos el Col de Taibit para entrar en el circo de Cilaos. Allí nos esperaba más lluvia todavía, y una grata sorpresa. Tras una hora y media de marcha, llegamos a Ilet de Salazes y encontramos un pequeño paraíso. Nos recibieron con tisanas relajantes y nos ofrecieron un sitio para plantar la tienda. La lluvia se dio por vencida y en unos instantes estábamos tendiendo las ropas para secar mientras otros buscaban leña.

La noche fue increíble. Una pequeña habitación con un fuego, 18 personas y unos cuantos instrumentos. Una olla comunal en el centro y vino de Cilaos. El cumpleaños de Phillip el Bulgaro, cantado en seis idiomas. La piña de Greg. Las historias de Jan y la sonrisa de su mujer, Natalie. Los niños que cantaban en Creole. Las flautas de Emmanuel. El suelo cubierto de paja. El saxofon de Pierre. LAs tisanas relajantes para ir a dormir. Las brasas junto a la tienda de campaña, la charla bajo las constelaciones. Las estrellas fugaces y los deseos secretos. Los perros Umbo y Ciclón. Un sueño merecido bien arrebujado en el saco de dormir.
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