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Viaje a los sueños (polares)

Ring Ring

Ring Ring

Llamada telefónica.
Mi amigo Pierre necesita una casa en Alicante, dentro de un par de horas.
Hecho.
Es justo, yo me he alojado en su casa en París, con nuestro amigo Ryan. Además me tiene que contar sus aventuras en Ibiza con unos amigos, una semana navegando.
¡Qué bien! No le veo desde diciembre, cuando hice escala en París entre La Réunion y Katowice, Polonia.

Un Paraíso

Un Paraíso

El otro día estuve ayudando a un turco y me dio las gracias añadiéndo la frase 'Que Alá te recompense con muchas mujeres guapas en el Paraíso'. La verdad es que aquí en el mundo terrenal de chicas guapas tampoco me puedo quejar...

Entre eso y la nueva canción de La Costa Brava se me ha ocurrido pensar cómo sería mi paraíso, dónde me gustaría aparecer tras el final, si es que este viaje tiene una segunda parada. Por lo pronto, no sería un lugar tranquilo y apacible, sino lleno de cosas qué hacer.

Muchas montañas, muchísimas, para poder ir subiéndolas de vez en cuando.
Una playa con cocoteros y una hamaca, y una pequeña barrera de coral.
Un cine, claro, y una sala de conciertos.
Una biblioteca con una bibliotecaria que me haga descubrir cosas nuevas.
Un buzón para poder recibir postales, y enviarlas.
Una cámara de fotos y una sala de revelado.
Un montón de gente por conocer, y una cocina con un armario lleno de especias.
Una habitación para las visitas, un rincón para tomar el té sentados en cojines.

En el fondo, lo que tengo que hacer es tener cuidado de no morirme, porque aquí en La Tierra estoy la mar de a gusto. Y salvo la sala de revelado, lo tengo casi todo. Soy un chico con suerte.

Mochileros del mundo ¡Uníos!

Mochileros del mundo ¡Uníos!

En este viaje del que acabo de regresar, con gente joven y dinámica (o al menos eso se suponía), me he dado de bruces con una realidad inesperada: las maletas con ruedas ya son mayoría incluso en este tipo de experiencias, en los que se trata de recorrer paises enteros sin descanso y sin conocer las condiciones que uno se va a encontrar. La verdad es que las nuevas generaciones de toda europa me sorprenden por su uniformidad. Sólo los españoles y los eslovenos nos manteníamos más o menos a salvo de la plaga. Quizás porque algunos tengamos ya una edad nos resistamos al cambio, pero es que no le veo ventajas (salvo en personas con problemas de espalda o viajes concretos).

Porque las ruedas son muy cómodas, sí, y la maleta parece que no pesa, por lo que te puedes permitir llevar más cosas (innecesarias cuando menos, si no inútiles). Eso sí, luego la realidad se encarga de acabar con el mito: bordillos, escaleras, entradas a metros, tranvías y autobuses son obstáculos de primer órden para una maleta con ruedas, y apenas una molestia para una mochila convencional. Por no hablar del molesto ruido que producen al transitar por las aceras. Y la última revelación: ¡Las ruedas se acaban rompiendo! Y entonces quedas condenado a llevar a pulso durante el resto del viaje ese bulto que pesa más que un muerto; y como ahora por moda están hechas de plástico rígido bastante incómodo, aún peor.

Por todo ello quiero reiterar mi amor a mi adorada mochila, que está a punto de cumplir 20 años e innumerables batallas. Necesita algún que otro remiendo y a veces se escora hacia un lado; pero no la voy a retirar, aunque una inepta del personal de tierra del aeropuerto de Barcelona se cargase una de las cintas antes mismo de empezar el viaje. ¡Será animal! Si supiera ella que cuando esa mochila dio sus primeros paseos por el monte, ella aún estaba jugando con las barriguitas, la trataría con más respeto.

Y que no me venga ningún italiano pijo diciéndome que en Nápoles ya no las venden, no me lo creo. Eso sería el principio del fin.

Regreso a casa

Regreso a casa

Ya estoy en casa. ME he traido de Turquía pocas cosas pero muy valiosas.

Nuevos conocimientos de fotografía.
Miles de fotos que inmortalizan algunos de los momentos más curiosos, y también los más típicos.
Ricas especias para poder evocar recuerdos durante las comidas.
Un buen puñado de amigos de rincones varios de Europa, y al decir Europa lo hago en el sentido amplio y generoso, incluyendo también a Turquía.

Estoy en casa y sin embargo. estoy triste. Al llegar aquí y ponerme al día de las noticias, me ha invadido la pena: una nueva explosión en Istanbul esta misma noche con dos víctimas, y el conocimiento de que hace una semana y media otra explosión por las mismas calles que yo hice mías en estos últimos días de mi viaje. Cada vez tengo más claro que el mundo está loco loco y me da miedo. Londres (atentados, disparos indiscriminados), España (ETA de baja identidad Turquía (varias explosiones en el último mes), Egipto (medio centenar de muertos), Israel y los Territorios Ocupados (nucan aprenderán), Irak (cada día)... Por menos de lo que lleva ocurrido en este sombrío verano, se han desencadenado guerras en Europa. Así que es de esperar que tenga miedo.

Sólo una noticia para la esperanza... El IRA ha entrado en razón en medio de esta locura.

Aprovechando el tiempo

Aprovechando el tiempo

A todos los intertesados: No he sido afectado para nada por el atentado de Turquia del sabado. De hecho me he enterado por un mensaje de mi madre que cito textualmente: ''Afectado por el atentado? Besos Mama''. Mý madre tan preocupada como siempre. Me encanta.

En otro orden de cosas que supongo sera mas interesante: ME LO ESTOY PASANDO COMO UN ENANO!!! Las clases de foto son un poco basicas pero el profesorado sabe mucho y los mas pelotas siempre les podemos preguntar para amplýar conocýmýento. Y la gente muy bien. Somos muchos españoles y animamos el cotarro porque si no esto estaria aburridillo. Pero ayer les hicimos una sangria que curaba la soseria y todos tan contentos bailando Shakira como si fueran latinos. Y bueno las excursiones tampoco estan nada mal. Y que decir de la comida tan sabrosa (casi siempre...)!

Besos de las 1.001 noches...

Rumbo al cuerno de oro

Rumbo al cuerno de oro

Me voy... De ahi partiré tierra adentro, pero me va a gustar volver a oler ese brazo de mar que une sin separar los dos continentes, esas especias de mil colores y esa gente amable. Me voy a Estambul, y de ahi al interior de Asia Menor, a sacarle punta a mi cámara de fotos hasta que haga humo. El viaje empieza hoy a las 17:25, en la estación de tren de Alicante.

Vuelta inesperada...

Bueno, no contaba con volver a casa antes de agosto, pero un follón de papeles (¡otra vez los papeleos!) me ha obligado a dejar los aguiluchos en Castellón y regresar a casa para ir mañana a ver al jefe. Esperemos que no sea nada grave...

Hasta pronto, si pasáis por aquí dejad señal, que así me quedo en contacto...

De nuevo en la carretera

De nuevo en la carretera

Acabo de terminar mi mochila y me ire a dormir, ya me espera un largo camino. Esta vez, rumbo al este, a un curso de fotografía y mitología en algún rincón de Turquía, con dos buenos amigos que me acompañan y muchos más que conoceré allá. Mi vida de nómada sigue su rumbo, y yo sigo aprendiendo de las curvas y los compañeros de viajes.
Antes del viaje, sin embargo, más seguimiento del aguilucho cenizo, cosas del estudiante de doctorado de biología que también soy.

Cosas que no conté

Cosas que no conté

He estado bastante liado últimamente y se me estaban quedando en el tintero varias ideas (¿o debería decir "entre las teclas" en lugar de "en el tintero"? que luchan por salir a la luz, aunque sea de manera atropellada por falta de tiempo. Por ejemplo, los paseos por encima de la lava, las noches que acaban en sol, las marismas de Doñana casi secas, las horas al sol estudiando el aguilucho cenizo, las diapositivas aún por revelar, los últimos coletazos del curso, la nueva visión de "El indomable Will Hunting" con cuya banda sonora me iré hoy a dormir, la chica que regala huevos de avestruz llenos de besos, las vacaciones con mi abuela, los preparativos del viaje a Turquía, la "operación cuajada-en-vaso-de-barro"...

En fin, que me voy a dormir, porque lo más acuciante es el Powerpoint acerca de mi isla (la del océano índico) para mañana a las 10, y aún no está acabado.

Noticias del universo Mén(d)em

Noticias del universo Mén(d)em

Caótica Ana será el título de la nueva película de Julio Médem a su regreso a la ficción tras La pelota vasca. Aún no ha empezado a rodar, y ya me entran ganas de ir a verla. ¿Qué tiene el universo Médem que me atrae con tanta fuerza?

Y regresé

Y regresé

Pero ya no soy el mismo, ahora soy más.

Me voy

De nuevo... A la isla de fuego

Tiempo de locuras...

Tiempo de locuras...

¿Quién se atreve a negar que lo más lógico es hacer locuras?

Al sur...

Al sur...

Sudáfrica, la reina del Sur, me llama, me espera, me tienta, me atrae...

Dio 8: Fuerteventura

Dio 8: Fuerteventura

Al final, salvo 3 personas (una de las cuales acabó durmiendo en una bañera), todos alcanzamos la guagua a tiempo. incluso esos tres se lñas apañaron para subir al barco que une las dos islas. Luego más guagua hasta llegar al campus del sur, en otro lujoso hotel en Costa Calma. Sin charlas programadas, sólo alguna visita al aeroperto a recoger gente y ratos de ocio que se quedaron entre la playa y el jacuzzi...
Nos enteramos de que en otras sedes del Campus había habido ambientes enrarecidos, y me sentí más que feliz del grupo que habíamos formado entre organizadores, becarios y voluntarios. Esa noche hicimos cena en otro hotel más, y los voluntarios agraviados, que se sentían explotados, consiguieron del jefe la promesa de que no tendríamos que trabajar mucho en los días que quedaban. Por la noche fuimos a la playa y estuvimos allí riéndonos aunque el veinto nos metió en el hotel. Cómo no, nos dieron las 4 de la mañana, o más.

Después de la tempestad viene la calma...

Después de la tempestad viene la calma...

Ya he llegado a mi casa. Tras guaguas, aviones, escala en Madrid para que mi ab uela me cebe un poco más, y tren, he pisado mi casa y ya estoy echando de menos lo allí vivido, desde la primera hasta la última hora. Sé que voy a regresar pronto, pero aún así las echo de menos. He escrito más o menos un resumen de lo allí vivido, y aunque me reservo cosas, más o menos sirve para hacer una idea de esta experiencia dura pero que a todos los que me rodearon les ha resultado interesante y muy intensa.
Ya estoy aquí, pero mi mente sigue con una hora menos...

Días 10 y 11: ¿Quién dijo descanso?

Días 10 y 11: ¿Quién dijo descanso?

Por fin pude descansar (¿?). Tuve 4 horas o así de sueño, interrumpidas por un comercial de Movistar que me llamó a mediodía y al que colgué bruscamente tras decirle "No me interesa. Buenas noches". Cogimos bártulos y comida y nos largamos a la playa, a disfrutar del último día. Una playa con ardillas, de arenas plancas y finas y un viento que nos la lanzaba a la cara. Pero no importaba porque el agua estaba buenísima y nosotros no íbamos a protestar. Se nos hizo tarde para ir a la gala de despedida, pero las ventajas de ser parte de la organización, pudimos coger uno de los coches y nos dió tiempo a arreglarnos e ir a Puerto del Rosario a punto para la gran ceremonia que saldrá por La2 de TVE el 2 de julio. Una gala con buenos músicos pero no la mejor para un grupo de gente agotada por tantos días de duro trabajo... Casi todos dimos alguna cazadita, incluso el que había organizado todo esto se desdeprtaba sólo para aplaudir.
Luego cenorrio de nuevo y regreso al hotel con un queso de regalo debajo del brazo. Y varias botellas de vino y ron que salieron del restaurante medio llenas escondidas entre los quesos. Gran caos de nuevo por culpa de un listado de vuelos para el día 17 (el de la salida masiva) en el cual estaban los vuelos cambiados. Nos dió más de un quebradero de cabeza hasta que descubrimos el estúpido error en el uso de excel que movió un par de filas en el listado. De verdad que a algunos deberían quitarles el carnet de listo.
Fiesta de despedida en las habitaciones una vez arreglado el problema de los vuelos. Hay que ver lo dificil que es a veces decir adiós a gente a la que conoces de una semana... Los doctorandos (sobre todo Gerardo, Sergio, Gonzalo el argentino, y un largo etcétera) y mis voluntarias favoritas: Marta y Sumaya. Nos sorprendió el Sol en la habitación.

Día 9: el caos

Día 9: el caos

El día empezó a las 06:20 ya que tenía que ir al aeropuerto a recoger a dos ponentes. Al llegar de regreso al hotel, me requieren en la sala de conferencias los de prensa. Yo les digo que a mí ya me han sacado en la prensa, pero no es eso lo que buscan. Al final acabo haciendo entrevistas para TVE en francés e inglés, y me toca hacer además la traducción de lo que van diciendo (es decir, que mi imaginación suplió mis carencias de memoria). Y cuando respiro... me entero de que en el campus del norte no hay voluntarios porque los que deberían estar allí andan en el sur, como nosotros, de campo y playa como quien dice. Así que dos de nosotros con carnet nos ofrecimos a hacer de enlace. De nuevo al aeropuerto, mientras otros hacían horas extra para cubrir el trabajo de los revoltosos.
Por no dar más detalles, ese día trabajamos tanto (algunos), que mis amigos se preocuparon por mi estado y no paraban de pedirme que descansara. Yo ya tenía pensado hacerlo, me eché una señora siesta en el aparcamiento del aeropuerto y al despertarme me tocó llevar a un señor peruano que debe ser muy importante, algo así como el presidente de la unión de países andinos en materia de sanidad. Un tipo muy agradable. Luego tuve otro descanso hasta quwe Serafín Zubiri acabó las pruebas de sonido, así que aproveché para ir a la playa un rato. Serafín resultó un tío muy cercano, y me gustó conocerle porque transmite su afán de superación. Y su perro Xifo es mimoso y juguetón, un perro guía Labrador.
Al final llegamos al hotel a las 11 de la noche, menos mal que mis amigos me habían guardado cena. Comida para dos personas, toda para mí. ¡Como me quieren (y me conocen)! Luego una ducha y de fiesta de nuevo. Tuve que aguantar a los que se habían escaqueado justificándose; yo les dije que lo había hecho porque me había dado la gana así que no quería saber sus razones. por lo demás lo pasamos bien en el pub y luego en la playa. Típico juego de preguntas del que yo ya me había escapado una vez, pero a la segunda me quise quedar. Y hubo muchas sorpresas, además de que me dí cuenta de que todos se pensaban que me gustaba mi amiga Marta. Y acabamos desayunando en el hotel antes de ir a dormir justo antes de las 8.

Dia 5: primeras ponencias

Dia 5: primeras ponencias

A mi cargo la sala de Medio Ambiente. Charlas interesantes y pocos problemas, menos mal porque pensé que el estrés de los aeropuertos del día anterior no loo soportaría un día más. Poco a poco vamos conociendo a los doctorandos, y para ser la élite de los estudiantes de España, no son para nada repelentes y se va forjando la idea de grupo, incluso entre gente tan dispar como Económicas y Medio Ambiente. Por la tarde aún cabe alguna visita al aeropuerto, y luego cena homenaje en el castillo de Arrecife, al borde del mar, amenizada con un grupo de Folclore Canario que pronto se animó ante la respuesta de los asistentes que pedían más marcha. Al final los estudiantes acabaron pidiéndonos consejo para salir de marcha y acabamos en El Doblón bailando reggaetón y lo que nos pusieran. Eso sí, para salir del castillo el conductor de la guagua se desesperó porque la gente se había animado a bailar el son canario y se hizo tardísimo. Nunca conseguimos llevarnos bien con el conductor...

Día 6: Conociendo Lanzarote

Día 6: Conociendo Lanzarote

Visita guiada a la isla con un guía que parecía sacado del Club de la Comedia, aunque él no se daba cuenta del cachondeo que desataban sus comentarios hábilmente puntualizados por Gerardo y Sergio, dos chicos que han provisto de risas al personal.
Por fin pude sacar a pasear mi cámara de fotos y la verdad es que la isla lo merece. Visitamos más ejemplos de la obra de César Manrique: su casa-fundación, el jardín de Cactus, La Cueva de los Verdes con su precipicio, la Casa del Campesino donde nos recibieron con una batucada carnavalera y nos dieron de comer de nuevo como marqueses, el mirador del Río y el P.N. de Timanfaya, con su actividad volcánica y mis recuerdos de la Isla de La Reunión, aún tan frescos. Una jornada agotadora que mereció cena tranquila en el hotel e intención de acostarse temprano. Lástima que tampoco lo consiguiéramos pues acabamos en una clase teórica de Economía Política a cargo de Sergio, que tenía que exponerla al día siguiente y que nos estuvo explicando en qué consisite su tesis. Interesante manera de invertir las escasas horas de sueño.