Tempus fugit
Ya estamos a 11 de agosto, a veces parece que el tiempo pase por mi lado sin detenerse, y que no puedo agarrarlo y aprovecharlo. Ya sé que es sólo una sensación, pero parece tan real, que me da miedo.
Ya estamos a 11 de agosto, a veces parece que el tiempo pase por mi lado sin detenerse, y que no puedo agarrarlo y aprovecharlo. Ya sé que es sólo una sensación, pero parece tan real, que me da miedo.
Hoy he tenido charla con mi jefe... Y todo ha ido mejor de lo que esperaba, ya que resulta que es un apasionado de la fotografia y de la historia y le ha parecido genial mi escapada a Turquía a aprender fotografía y mitología. Incluso me ha hecho una disertación sobre los jónicos que nuestra limitada profesora de mitología-historia no habría sido capaz de hacer ni estudiándoselo. Me ha nombrado fotografo oficial de la Estación Biológica y la semana que viene me iré a hacer fotos al parque zoológico que colabora con mi uni para ampliar los fondos fotográficos. ¡Chachi! Y dice que si me aburro que me busque algo más para hacer este verano... No sabe lo que me ha dicho.
Llamada telefónica.
El otro día estuve ayudando a un turco y me dio las gracias añadiéndo la frase 'Que Alá te recompense con muchas mujeres guapas en el Paraíso'. La verdad es que aquí en el mundo terrenal de chicas guapas tampoco me puedo quejar...
Ya estoy en casa. ME he traido de Turquía pocas cosas pero muy valiosas.
Me voy... De ahi partiré tierra adentro, pero me va a gustar volver a oler ese brazo de mar que une sin separar los dos continentes, esas especias de mil colores y esa gente amable. Me voy a Estambul, y de ahi al interior de Asia Menor, a sacarle punta a mi cámara de fotos hasta que haga humo. El viaje empieza hoy a las 17:25, en la estación de tren de Alicante.
Acabo de terminar mi mochila y me ire a dormir, ya me espera un largo camino. Esta vez, rumbo al este, a un curso de fotografía y mitología en algún rincón de Turquía, con dos buenos amigos que me acompañan y muchos más que conoceré allá. Mi vida de nómada sigue su rumbo, y yo sigo aprendiendo de las curvas y los compañeros de viajes.
He estado bastante liado últimamente y se me estaban quedando en el tintero varias ideas (¿o debería decir "entre las teclas" en lugar de "en el tintero"? que luchan por salir a la luz, aunque sea de manera atropellada por falta de tiempo. Por ejemplo, los paseos por encima de la lava, las noches que acaban en sol, las marismas de Doñana casi secas, las horas al sol estudiando el aguilucho cenizo, las diapositivas aún por revelar, los últimos coletazos del curso, la nueva visión de "El indomable Will Hunting" con cuya banda sonora me iré hoy a dormir, la chica que regala huevos de avestruz llenos de besos, las vacaciones con mi abuela, los preparativos del viaje a Turquía, la "operación cuajada-en-vaso-de-barro"...
Pero ya no soy el mismo, ahora soy más.
Pero ya no soy el mismo, ahora soy más.
Sudáfrica, la reina del Sur, me llama, me espera, me tienta, me atrae...
Al final, salvo 3 personas (una de las cuales acabó durmiendo en una bañera), todos alcanzamos la guagua a tiempo. incluso esos tres se lñas apañaron para subir al barco que une las dos islas. Luego más guagua hasta llegar al campus del sur, en otro lujoso hotel en Costa Calma. Sin charlas programadas, sólo alguna visita al aeroperto a recoger gente y ratos de ocio que se quedaron entre la playa y el jacuzzi...
Ya he llegado a mi casa. Tras guaguas, aviones, escala en Madrid para que mi ab uela me cebe un poco más, y tren, he pisado mi casa y ya estoy echando de menos lo allí vivido, desde la primera hasta la última hora. Sé que voy a regresar pronto, pero aún así las echo de menos. He escrito más o menos un resumen de lo allí vivido, y aunque me reservo cosas, más o menos sirve para hacer una idea de esta experiencia dura pero que a todos los que me rodearon les ha resultado interesante y muy intensa.
Por fin pude descansar (¿?). Tuve 4 horas o así de sueño, interrumpidas por un comercial de Movistar que me llamó a mediodía y al que colgué bruscamente tras decirle "No me interesa. Buenas noches". Cogimos bártulos y comida y nos largamos a la playa, a disfrutar del último día. Una playa con ardillas, de arenas plancas y finas y un viento que nos la lanzaba a la cara. Pero no importaba porque el agua estaba buenísima y nosotros no íbamos a protestar. Se nos hizo tarde para ir a la gala de despedida, pero las ventajas de ser parte de la organización, pudimos coger uno de los coches y nos dió tiempo a arreglarnos e ir a Puerto del Rosario a punto para la gran ceremonia que saldrá por La2 de TVE el 2 de julio. Una gala con buenos músicos pero no la mejor para un grupo de gente agotada por tantos días de duro trabajo... Casi todos dimos alguna cazadita, incluso el que había organizado todo esto se desdeprtaba sólo para aplaudir.
El día empezó a las 06:20 ya que tenía que ir al aeropuerto a recoger a dos ponentes. Al llegar de regreso al hotel, me requieren en la sala de conferencias los de prensa. Yo les digo que a mí ya me han sacado en la prensa, pero no es eso lo que buscan. Al final acabo haciendo entrevistas para TVE en francés e inglés, y me toca hacer además la traducción de lo que van diciendo (es decir, que mi imaginación suplió mis carencias de memoria). Y cuando respiro... me entero de que en el campus del norte no hay voluntarios porque los que deberían estar allí andan en el sur, como nosotros, de campo y playa como quien dice. Así que dos de nosotros con carnet nos ofrecimos a hacer de enlace. De nuevo al aeropuerto, mientras otros hacían horas extra para cubrir el trabajo de los revoltosos.
A mi cargo la sala de Medio Ambiente. Charlas interesantes y pocos problemas, menos mal porque pensé que el estrés de los aeropuertos del día anterior no loo soportaría un día más. Poco a poco vamos conociendo a los doctorandos, y para ser la élite de los estudiantes de España, no son para nada repelentes y se va forjando la idea de grupo, incluso entre gente tan dispar como Económicas y Medio Ambiente. Por la tarde aún cabe alguna visita al aeropuerto, y luego cena homenaje en el castillo de Arrecife, al borde del mar, amenizada con un grupo de Folclore Canario que pronto se animó ante la respuesta de los asistentes que pedían más marcha. Al final los estudiantes acabaron pidiéndonos consejo para salir de marcha y acabamos en El Doblón bailando reggaetón y lo que nos pusieran. Eso sí, para salir del castillo el conductor de la guagua se desesperó porque la gente se había animado a bailar el son canario y se hizo tardísimo. Nunca conseguimos llevarnos bien con el conductor...