Buen comienzo
No había billetes de bus esta noche, mañana cogeré el primer tren rumbo a Madrid... Espero poder ver a Martin y comer con mi abuela.
No había billetes de bus esta noche, mañana cogeré el primer tren rumbo a Madrid... Espero poder ver a Martin y comer con mi abuela.
Por esas cosas de los vuelos económicos, mi viaje a Malta es largo y puede que agotador, aunque me permite encontrarme con varios amigos. Empieza mañana por la noche en un autobús a Madrid. Podría irme por la mañana del miércoles, pero durmiendo en el bus puedo pasar a desayunar por la complu con mi amigo Martin, a quien hace mucho que no veo. Luego, a volar hasta Dublín, donde por suerte mis amigos Marta y Brian me alojan en su casa. Será una escala de una noche cortita, ya que tengo que estar a las 6 en el aeropuerto para coger el avion a Malta. ¡Qué madrugón! Hace mucho que no nos vemos, pero espero dormir algo esa noche. Ya tendremos tiempo de hablar más a la vuelta, que también es a través de Dublin y esta vez, con algo más de tiempo. Y mi periplo acaba en Murcia San Javier. En fin, como para seguirme.
Esto me recuerda aquella vez que para volar de Estambul a Helsinki hice escala en Londres.
El otro día se coló en mi vida un contable. Con el equipo completo: su traje de marca, siempre afeitado, bien de gomina, móvil última generación y sin escrúpulos. ¡Menudo descapotable se gasta el tío!. Se llama Héctor. Vamos a convivir durante un mes entero, y a ver cómo nos llevamos...
Hoy es un día de trabajo normal... Entonces, ¿por qué no hay nadie más que yo trabajando en mi laboratorio? Pero no me importa, así puedo ponerme la música sin auriculares.
Me encanta el último disco de Xoel, de Deluxe. El fin de un viaje infinito... La mejor compañía para días como éste.
El fin de semana me ha regalado, además de un par de rutas por la montaña con mi amiga Christiane Marie y cuatro "vikingas" más, la oportunidad de reencontrarme con Logán un viejo amigo de mi etapa de estudio en Murcia, un compañero de Colegio Mayor con el que compartí algunos domingos silvestres, infinidad de cenas, guerras de agua, un año de teatro, fiestas en la cantina, varios años de novatadas y muchas horas de grata compañía. Ha sido una casualidad estar los dos en el mismo sitio en el mismo momento, y gracias a los avances de la comunicación lo supimos a tiempo de ponernos en contacto.
Acabamos en una cena multitudinaria, ocho personas con unos medios limitados, cocinando a 16 manos una receta improvisada que estaba muy rica. Me encantan ese tipo de cosas, me encanta reencontrar amigos (y los amigos de mis amigos) y ver que es como si el tiempo no hubiera pasado. ¡Soy un tipo con suerte!
Para este fin de semana tengo un buen plan. Irme con mi amiga Christiane Marie (noruega) a dar unos paseos por las Alpujarras con cuatro de sus amigas... No veo a esta chica desde que regresé de La Réunion y tengo ganas de reencontrarme con ella. Además, en la isla hablábamos casi siempre en francés, pero recuerdo que hablaba español con un dulce acento venezolano.
Un breve paréntesis en medio de un periodo bastante ajetreado. A disfrutar que son dos días.
El veterinario de un zoológico de Taiwán ha sufrido el ataque de uno de los animales a los que asiste. El animal le arrancó de cuajó su brazo izquierdo cuando trataba de inyectarle un tranquilizante. Ocurrió en el zoológico de Kaohsiung, ciudad situada al sur del país, a 350 kilómetros de la capital, Taipei.
Sabía yo que tarde o temprano alguien me mandaría esta foto. Ha sido mi padre. Le he contestado diciendo que me voy a ir a trabajar a ese zoo, que creo que ahora andan necesitando mano de obra...
Hacer pompas de chicle con la barba que tengo no es recomendable.
Ya estoy en casa.
Sólo espero no roncar nunca... Menudas nochecitas me han dado mis dos compañeros de viaje. No quiero que nadie me odie nunca como yo les estaba odiando a las 4 de la madrugada del domingo.
Hoy salgo rumbo a Marruecos de nuevo. Mi segunda visita al país con objeto de avanzar un poco en el esclarecimiento del futuro de mi tesis. Últimamente mi ánimo ha decaído un poco respecto a la investigación, aunque dar clases ha sido muy gratificante y ha compensado en el grado general. Pero a veces me asaltan las dudas y me apetece cambiar de aires...
A Marruecos me voy con mi jefe y otro tipo a quien apenas conozco. Pueden pasar dos cosas, que me reenganche a la investigación porque me he contagiado del espíritu investigador o que acabe cansado de esto. O puede que no pase nada.
Bueno, me voy que tengo que cruzar el Estrecho.
Si hacemos caso a la información aparecida en un diario nacional, una famosa compañía aérea irlandesa estaría preparando vuelos "low cost" a la Luna.
Yo soy un firme defensor de las ventajas que suponen para los viajeros europeos los vuelos "de bajo coste", por ejemplo para mí. (Aunque a nivel medioambiental no son nada buenos). Pero esta iniciativa, de ser cierta, sería un disparate.
Me gustaría pensar que no es más que una broma que se publicó a raíz del "April Fool's day", el día de los inocentes en países anglosajones que es el 1 de abril. Y que algún avispado redactor en nuestro país ha picado.
Ayer regresé de Bruselas y en el autobús al aeropuerto de Charleroi, una cara familiar. No sabía de que conocía a ese chico, pero como coincidimos en la cola de embarque, empezamos a hablar y a lo largo de las 5 horas, entre aeropuertos, aviones y metros, vimos que compartimos una gran parte de nuestra historia: veterinaria, investigación, Nantes, cetáceos, investigación, asociaciones de estudiantes,... La verdad es que estaba molido y necesitaba dormir en el avión pero ni me di cuenta; eso sí, luego en el tren nada me impidió echar una cabezadita, ni siquiera una niña llorona, de piel chocolate y trenzas de colores...
Ademas de gofres y bombones, otra especialidad que no se puede olvidar en este pais son las cervezas. Tan pequenyo como es, y tiene un generoso abanico de posibilidades, como pude comprobar cuando me plantaron una carta de cervezas que parecia un listin telefonico.
Por otra parte, aqui no paramos de trabajar y, lo que es peor, me estan liando para la junta... Aunque no se de que me quejo. Lo sabia.
Y esta noche, cuando todo ha acabado, ire a cenar con amigos de mi Erasmus en Helsinki, con Ajen, Snadrine, Pierre y una enana de apenas dos anyos a la que aun no conozco. (Vaya con la primavera... ya estan aflorando los instintos paternales de nuevo?)
AAhhh. El maldito teclado francofono, que recuerdos...
Lo de que esta ciudad no es buena, me refiero para la salud; en cada esquina estan haciendo gofres o bombones. Incluso un metabolismo como el mio sucumbiria al colesterol en una ciudad asi, si me quedo mas de una semana en ella.
Reencontrar viejos y nuevos amigos; vrabajar en la fundación de un grupo de trabajo en medio ambiente dentro de AEGEE; ver a la hija de aquellos amigos a cuya boda asistí hace ya varios veranos... Esas y alguna otra cosa más me llevan este fin de semana a Bruselas. Un fin de semana largo que empieza justo ahora y que acabará el Lunes.
Aviso a todos los lectores...
No me pasa nada, aunque es cierto que el ritmo de posteo ha bajado enormemente. Eso indica lo ajetreado que está siendo este último periodo, o quizás lo poco ajetreado que estaba yo antes je je je. El caso es que me gustaría retomar el ritmo, porque siempre hay cosas que contar.
Hoy no pensaba hablar de esto, pero desde que me he despertado (más concretamente desde que me he despejado bajo la ducha) no consigo borrar de mi cabeza la imagen de la perrita Pippin; sí, aquella del anuncio de TVE que animaba a los chavales a ver menos "la tele" y hacer en cambio otras actividades. Bueno, creo que era ese el objetivo del spot, aunque se me mezcla con el de "él nunca lo haría" que luchaba contra el abandono de animales en nuestras carreteras con la llegada del verano.
No sé, este pensamiento me retrotrae a mi infancia. Me siento como un niño grande.
Se supone que son un día de buenos augurios. A ver si sale la ayuda que pediré hoy y que me llevaría a Sudáfrica.
Mi abuela ha venido un mes a vivir a mi casa. Y claro, ya empiezan los cambios. Que nadie piense que no la quiero. Es un poco talibana pero es mi abuela y la quiero, y sólo yo me meto con ella. Pero convivir con ella altera mis hábitos, aparte de que se escandaliza con lo poco que estoy en casa, especialmente los fines de semana. Y ya no me esperan a cenar ni diez minutos porque es muy estricta con las horas; y yo hay días que llego a las 8 y otros a las 10, según tenga entrenamiento, o conferencia, o qué sé yo... Ah, por supuesto me dice que me afeite que estaré más guapo. ¡Cómo si eso me hubiera importado alguna vez!
Ayer un par de chicas a las que les doy prácticas me preguntaron qué días y horas doy yo las clases porque se tenían que cambiar de horario y querían que fuese a otro grupo que también lo diese yo. Otros me saludan por la facultad con buena cara, o siempre me preguntan a mí en vez de al otro profesor. Estoy contento con esto de dar clase.