Vivan las sillas con ruedas
Al final me he tenido que quedar, no estaba yo para subir montañas hoy. Ha vencido la cordura y me he quedado encerrado en casa. A ver mañana que hago, si subo a cumplir mis obligaciones o me tengo que quedar más tiempo enclaustrado. Espero que no... Mientras tanto, disfruto de las ventajas que ofrecen las sillas con ruedas a los discapacitados que además se quedan solos para comer. Me lo estoy pasando pipa batiendo marcas en mi pasillo. Además de ponerme al día con algunas pelis que quería ver y que tenía pendientes en casa.
A ver si algun alma caritativa me lleva a ver Transamérica al cine...
A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora si alguna vez hubiera elegido besar antes que hablar...
A veces el cansancio físico es la mejor mediciona para el exceso de pensamientos. Algunos de los más viejos y deshilachados se han quedado colgando de las jaras, y nuevas ideas se han abierto paso, surgiendo de las rocas como manantiales de frescas alternativas.
A ver si se me pasa el efecto de la atropina que mi amiga la oftalmóloga me puso anoche, y que me tiene todo el día en un mundo de deslumbramientos y dolor de cabeza. Así podré contar quién ganó la quiniela de los oscar de
Por primera vez en muchas noches, esta mañana me he despertado con la seguridad de no haber soñado nada...