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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Sin pies ni cabeza. 15/05/2006Duda existencial![]() Estaba ahora mismo pensando y una duda ha entrado en mi cabeza. No se trata de una duda normal, es más bien una de esas que se mete en tu sesera y se queda ahí, latente, y cada poco rato te recuerda su existencia plantando un interrogante enorme sobre tu cabeza. Y no te deja trabajar en paz, ni ver una película, ni leer, ni disfrutar una canción. Se divierte incordiando... y sólo puedes librarte de ella disipándola con la respuesta, pues rara vez se cansa y desparece por sí misma. En este caso además es una pregunta que poca gente me puede ayudar a resolver, con lo que parece que voy a tener un rato divertido. ¿Los rinocerontes tienen vesícula biliar? Su sistema digestivo es muy semejante al de los caballos, y estos carecen de ese pequeño órgano, pero... ¿Y los rinocerontes? 15/05/2006 13:07 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 3 comentarios. 13/05/2006Un encuentro inesperado![]() En mi centro de rehabilitación me cruzo todas las mañanas con una anciana un poco gruñona que llega más o menos a la misma hora que me marcho yo. Desde el primer día, su cara me resultó familiar y no lograba recordar de dónde la conocía. ¿Cómo no lo descubrí antes? Ayer caí en la cuenta de que no es otra que la bruja Yubaba, que ha tenido que abandonar temporalmente su balneario debido a unos problemas lumbares, que no hacen más que agriar aún más su carácter. 13/05/2006 07:10 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 2 comentarios. 16/04/2006Relojeando![]() Tengo un reloj de esos que no necesitan pilas, sino que tieenn un mecanismo que los hace funcionar con la energía del movimiento del portador. Me lo regaló mi madre y, aunque al principio no quería ponérmelo por miedo a rayarlo, romperlo o perderlo, ya es parte de mí. El problema es que normalmente se me adelanta unos 15 segundos cada día. Yo pensaba que estaba estropeado, y lo llevaba al relojero. Éste me decía que el reloj estaba perfectamente afinado, que funcionaba a la perfección. Y yo no era capaz de convencerlo de lo contrario. Desde que convivo con mi inseparable esguince, el reloj funciona con total precisión. Así que he llegado a la conclusión de que el mecanismo de mantener en marcha los engranajes no está preparado para mi ritmo de vida normal, y que tendré que encontrar a un artesano suizo que sepa calibrarlo.
16/04/2006 14:39 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 3 comentarios. 01/04/2006En mitad de la noche![]() Pedro dormía tranquilo en la vieja cama; todo en la casa de su abuela era antiguo, y grande también: las camas, los armarios, las vigas, los platos, los espejos... De pronto un ruido lo sobresaltó, y dudó si abrir los ojos titubeando entre la curiosidad y el miedo. El ruido se repitió, era un leve arañar en la ventana. Se deshizo de las pesadas mantas y se acercó, en pijama, a ver lo que se ocultaba detrás de las cortinas. Con cuidado levantó una de las esquinas de la tela gris y polvorienta, ¡y volvió a cerrarla rápidamente! El corazón le rebotaba en el pecho como una pelota de goma. Juraría que su mirada se había cruzado con un enorme ojo de color marron rojizo. Cuando recobró un poco de calma, se convenció a si mismo para abrir la cortina, esta vez de golpe, para descubrir si el ojo seguía allí, y a quién pertenecía. El mecanismo hacía bastante ruido, pero su abuela estaba sorda como una tapia y no le preocupaba en absoluto la posibilidad de despertarla. Así que ¡¡Raaaaaaaaaass!! De pronto se encontró frente a un caballo imponente, castaño, con las crines del color de la noche. Y más impresionante aún era el hecho de que de su lomo brotaban dos enormes alas negras, que no distinguió hasta pasados unos segundos porque se habían mantenido pegadas al cuerpo. El pegaso le hizo un gesto, invitándole a abrir la ventana. Pedro no se lo pensó dos veces y se encaramó a una silla para abrir el enorme cristal de la ventana. La noche era fresca, de primavera. Desde el alféizar, acercó la mano al caballo, que se dejó acariciar. De alguna extraña manera, sin mediar palabra, el caballo alado le invitó a montar. Pedro sólo había montado una vez en sus nueve años de vida, pero el mágico animal le inspiraba confianza y no reparó en ese pequeño detalle. Al día siguiente, cuando despertó casi al mediodía, recordó haber visto el mar... No era posible, estaba a decenas de kilómetros de distancia. Recordó un sueño extraño, un vuelo en mitad de la noche. Recordó algo, y buscó en el bolsillo de su pijama. Y allí la encontró, una pluma negra enorme. 01/04/2006 16:48 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza No hay comentarios. Comentar. 26/02/2006San Vincenzo![]() Me viene a la mente una escapada al pueblecito de San Vincenzo, en la ladera del volcán Strómboli. Tiene que ser un lugar bien tranquilo, perfecto para descansar unos días: solo. O mejor aún, bien acompañado. Una habitación pequeña y sencilla en una casita blanca, por la ventana se ve y se escucha la vida de una calle estrecha, en cuesta. Al tercer día, ya nos saludará la señora de la panadería. Los lugareños hablarán italiano con un acento algo diferente del siciliano, más marcado. Pero no tardaremos en acostumbrar el oído. Nunca dejará de sorprendernos el ruido inesperado de la actividad volcánica. El señor que nos alquila la casa tiene una pizzería muy cerca, y un día nos invitará a cenar porque nos habremos hecho buenos amigos. Se reirá de nuestros intentos de "parlare italiano", y nos contará historias de cuando se enroló en un carguero durante tres años. Y nunca nos querríamos ir de allí. Al final, volveríamos todos los años, en diferentes estaciones, para ver todos los colores del mar y del fuego. 26/02/2006 18:19 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 3 comentarios. 05/01/2006Life aquatic Nunca le había dicho a nadie la razón de su miedo a sumergirse. Cada vez que se ponía unas gafas de bucear, le entraba pánico al pensar que podría acordarse de ella, ponerse a llorar y morir ahí abajo, ahogado en sus propias lágrimas.05/01/2006 08:55 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 1 comentario. 29/12/2005Nando y la lluvia![]() Siempre que Nando soñaba con Marta, llovía. Marta lo sabía, y por eso disfrutaba con los días de lluvia. O quizás le gustaba ya la lluvia desde niña, como una señal. Nando no siempre soñaba con Marta. Y por eso había periodos de sequía; también la gota fría dependía de Nando y sus sentimientos. Los inicios de curso siempre son propensos al reencuentro. Un día, Nando soñó que dormía abrazado a Marta. Al día siguiente no hubo lluvia para Marta; estaba lejos, en el norte, y hacía tanto frío que cuando se despertó encontró la ciudad cubierta de un manto blanco. Nando pasó aquella tarde viendo llover desde su ventana, mientras esperaba que Marta regresara. 29/12/2005 00:22 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza Hay 2 comentarios. 06/12/2005El regreso![]() Cuando el viajero llegó frente a su casa, se la encontró abierta de par en par. Inquieto, se fue adentrando una a una en todas las habitaciones y las encontró vacías de cosas, desporvistas de todo cuánto guardaban justo antes de partir. En su ausencia, todo lo construido en los útimos cinco meses se había esfumado. Aquel cascarón hueco que fue su hogar se le antojaba ahora frío, sin resto del calor que ella le daba antes de desaparecer dejando la puerta abierta. Se sentó, y decidió que habría construirlo todo de nuevo, sin tiempo que perder. Para empezar daría una fiesta. 06/12/2005 21:55 Autor: viajespolares. Enlace permanente. Tema: Sin pies ni cabeza No hay comentarios. Comentar. 10/05/2005Un buen día... Cuando saltó de la cama, el suelo ya no estaba allí.Menos mal que volvió a caer en su cama, si no se habría perdido en el abismo. Lo mejor será volver a taparse y dormir. 16/02/2005El tambor El alba. Miro de reojo la carta plegada al lado de la foto que preside mi mesita de noche. El sobre, sin cerrar, contiene las que podrían ser mis últimas palabras al mundo. Se prepara un duelo, y sólo puede quedar uno. En mi pequeño revólver, cinco agujeros están llenos de nada, uno por cada año de ausencia. El sexto parece también vacío, pero ése sí que va cargado.Salgo de casa dispuesto a todo; no quiero saber que en el momento de la verdad me flaquearán las piernas. Siempre me pasa lo mismo, y aún así, he llegado hasta este punto sin retorno y no he caído en el camino. Mi buena estrella. Ahora es, como tantas otras veces, el momento de la verdad. Algo me dice que hoy tendré que apretar el gatillo. No las tengo todas conmigo. ¿Seré capaz, por el bien de todos? No reconocería ante nadie que tengo miedo. Camino a su encuentro con el revólver guardado bien cerca de mi pecho. En su vientre, cinco vacíos. Y girando con ellos en el tambor, un beso. La última esperanza. 25/12/2004Regalo de Navidad La nieve cubría todo con dos palmos de espuma blanca, y las primeras luces de la mañana asomaban entre los árboles. Niko acababa de regresar a su casa después de una larga noche de trabajo. Sus botas dejaban enormes huellas revelando el camino oculto entre el almacén donde había aparcado y la puerta de su casa. Al cruzar el umbral, el calor de la chimenea encendida le provocó una sonrisa de satisfacción. Colgó guantes, gorro y abrigo detrás de la puerta y cruzó la estancia rumbo al viejo sillón de orejas. Con placer se quitó las pesadas botas y también los calcetines, innecesarios en la caldeada estancia de suelo de madera. Entrecerró los ojos para disfrutar mejor el comienzo de unas largas vacaciones. En ese momento su atención fue atraída por un pequeño paquete con un lazo. Con los pies delcalzos se acercó al fuego y descubrió asombrado que en una etiqueta de papel verde estaba su nombre escrito. Eso si que era misterioso, no se imaginaba quién podría haber depositado el regalo allí en plena Nochebuena. Sólo hay una persona que se dedica a eso (¿o no...?); y él estaba seguro de no haberse autoregalado nada. Dejando a un lado esos detalles, abrió con impaciencia el primer regalo de Navidad de toda su vida.16/11/2004Se acerca la Navidad O al menos eso es lo que parecen indicar los Papa Noel que han invadido la publicidad estática de la ciudad. Hoy los he visto por primera vez y me he dado cuenta de que ya casi estamos en Navidad. Que rápido pasa el tiempo. Lo que sucede es que por aquí no se nota el frío, así que resulta difícil hacerse a la idea. Para solucionar ese problema tengo la mejor solución, que me traje en la maleta siendo previsor. Se trata de un genial invento, ni más ni menos que un árbol de navidad luminoso que funciona (vía USB) conectado al ordenador. Así siempre puedo tener las luces de Navidad en mi hasta ahora triste habitación.13/10/2004Un par de vueltas Sonaba el despertador cuando encendí el contacto del coche, rumbo a ninguna parte. En la radio, sonaba una vieja casette, que no era mía y que ya no recordaba cómo había llegado hasta allí. Alternaba canciones de Hip Hop con clásicos de los sesenta. Abandoné la ciudad al amanecer, contento de dejar atrás la aglomeración de seres humanos concentrados en un área tan reducida. Afuera, llovía aunque a lo lejos el sol brillase sobre el mar.Comencé a rodar en sentido contrario a las agujas del reloj, intentando rodear la isla. Se sucedían los paisajes más variados como en un viaje alrededor del planeta; incluso en ocasiones parecía más Marte que la Tierra. Al atravesar un puente colgante que franqueaba el paso de un barranco, reseco tras las últimas lluvias, divisé dos chicas haciendo autostop; llamaron poderosamente mi atención. Detuve el vehículo y les pregunté adónde iban, aunque en realidad no importaba porque yo no tenía destino fijo; podía darles tres vueltas a la isla si me lo pedían. Se montaron en el asiento de atrás y pronto se quedaron dormidas. Las observé a través del retrovisor. Parecían regresar de una noche de fiesta en la playa; era muy temprano para regresar de tomar el sol. Pronto me olvidé de que las llevaba, y desaparecieron como por arte de magia. Paré en un puesto de fruta al lado de la carretera y pedí una pieza de cada tipo para saciar mi hambre. A pesar de que había olvidado desayunar, no pude acabármelas todas, pero como fiesta para mi paladar no estuvo nada mal. Continué mi camino, y al llegar a la costa del este vi como el sol se ponía desde los acantilados. A los pies, las olas rompian con fuerza y enviaban la espuma contra mi cara, que recibía agradecida el salitre que tanto echaba de menos. Aquella tarde estaba extrañamente positivo, y ni se me pasó por la cabeza lanzarme al vacío. Había tiburones en esas fechas. Y cosas peores. Regresé al automóvil con la mejor de las sonrisas, y puse la cinta a dar la enésima vuelta a su reducido repertorio. Conducí de noche el último tramo hasta mi casa, sin apenas cruzarme con nadie en las calles desiertas. Parecía que en la ciudad había llovido sin parar, ya que todo tenía aspecto limpio. Pero no debía ser así, porque el olor a humanidad reconcentrada no había sido arrastrado hasta formar charcos hediondos, sino que flotaba aún en el ambiente dándome la bienvenida. Ni me pregunté cuántas vueltas segudidas había dado para acabar aparcando en el mismo lugar donde estaba el coche esta mañana. Todo feliz abrí la puerta de casa y me encontré que el gato había por fin logrado sacar al pez de la pecera. Pobrecillos, los dos, era un pez venenoso. Descansen en paz. 07/10/2004la chica que escuchaba country /IV) Hoy en el aeropuerto me ha parecido ver a la chica que escuchba country, desapareciendo por la puerta de embarque numero 13. Hacía meses que no la veía, desde que se marchó en medio de la noche sin despedirse el 9 de junio. Creo que no me ha visto, seguía con los cascos puestos aunque en esta ocasión tal ves estuviera escuchando otros ritmos, otras músicas... La gente cambia en cuatro meses, aunque no nos demos cuenta.28/08/2004Crónica de sucesos El informe definitivo del forense ha descartado que el fallecimiento de A.G.M., el niño que fue encontrado muerto la noche del jueves 26 de agosto, pueda ser atribuído a una indigestión por consumo excesivo de tarta de chocolate. El análisis del contenido estomacal ha detectado junto a los restos de cacao y bizcocho altos niveles de tristeza y desilusión; niveles que asímismo se encontraban por encima de los valores máximos saludables en sangre y otros fluidos corporales. Por lo tanto, se establece como causa última de la defunción un empacho de soledad.El comisario ha puesto de manifiesto en sus declaraciones realizadas a última hora de la tarde de ayer que el caso queda cerrado y no va a proseguir con las investigaciones. No habrá un culpable en este caso que ha conmocionado a nuestra sociedad. 26/08/2004Sáhara blues El calor era insoportable aquella noche. Todos dormían, y yo salí a dar un paseo por el exterior del campamento. Las jaimas semejaban camellos, con sus lomos jorobados recortados sobre aquel cielo perforado por millones de estrellas. Mis pies se hundían en la arena fina, que aún conservaba parte del calor acumulado en la jornada, mientras ascendía una duna de imponentes dimensiones. Al llegar a la parte más elevada, comencé a escuchar un sonido suave y triste. Una nube solitaria velaba la luna, y no podía distinguir en la distancia de dónde procedía, pero me dejé llevar, siguiendo la melodía, haciendo equilibrios en la cresta de arena como surfista del desierto.Reconocí la textura metálica de la armónica justo antes de descubrir una sombra, una figura de espaldas, envuelta en una túnica del mismo azul que refleja la arena iluminada por la noche. El turbante, blanco inmaculado, descansaba a su derecha, junto a una cimitarra dormida en su funda. La melancolía manaba a borbotones de los pulmones del tuareg, e iba inundando el desierto pausada pero imparable. Tenía la fuerza que sólo se obtiene de las vidas vividas. Me detuve a una distancia prudente para no entrar en la escena, y perdí la noción del tiempo mientras me dejaba contaminar de añoranzas ajenas. Se hizo el silencio. La serenata terminó, pillándome desprevenido. El tuareg se cubrió la cabeza con el turbante; y sin mirar atrás se alejó caminando, dejándome a solas con mis ganas de más. Regresé sobre mis pasos al campamento, más solo de lo que me encontraba antes de mi escapada. Y sólo pude echarme en mi estera a pensar en ti. 30/07/2004El viaje Necesito un viaje para sacar de mi cabeza las preocupaciones del trabajo, la familia. Ya ni siquiera los amigos me ayudan a evadirme como antes. Ahora dicen que me notan raro. Pero no es verdad.Siempre me ha funcionado lo de viajar: se abre un paréntesis en tu vida, se reactivan los sentidos que, aletargados, se iban oxidando poco a poco. Dicen que esto de los viajes es adictivo, pero yo controlo. Ya lo tengo todo listo, y me muero de ganas de despegar. Ya es hora de probar este nuevo LSDque me han pasado; me han dicho que pega mogollón. ¡¡¡Volvere pronto!!! 16/07/2004Volem te Aquella noche, en la playa, se juntaron sus labios con los de ella, en el momento exacto en que empezaban los fuegos artificiales a dibujar sus caprichosas formas en el firmamento. Durante todo el tiempo que se besaron sin tregua, silbaban a su alrededor serpentinas de formas cambiantes, saltaban los cohetes sobre sus cabezas y la oscuridad estallaba hecha añicos entre rojos vivos, verdes refulgentes y azules centelleantes. Cuando regresaban a casa cogidos de la mano no cayeron en la cuenta de que, según el programa oficial de las fiestas, para aquella noche no estaba programado ningún espectáculo pirotécnico.28/06/2004Noche en la feria Lina estaba disfrutando de aquella tarde en la que el otoño se había tomado un descanso. Sus padres le habían llevado a la feria, e incluso le habían dejado montar por vez primera en un auto de choque a ella sola. Y le habían prometido que para el año siguiente le dejarían montar en la noria gigante con ellos. Había subido 4 veces al tiovivo, a lomos del corcel blanco más brioso. Bajo el brazo llevaba un gorila negro con pantalones rojos que su padre le había conseguido con el estilo del mejor Sheriff. El suyo era el padre con mejor puntería del pueblo.Ya caía la noche, aunque la tarde se resistía a refrescar. Lina corrió entre el gentío para ver de cerca a un señor que escupía fuego por la boca. Era un espectáculo que mantenía su boca abierta pero le obligaba a contener la respiración. Cuando el tragafuegos se retiró por fin a su caravana de rojos y amarillos, Lina se dio la vuelta para descubrir que sus padres no se encontraban detrás de ella. Correteó entre las piernas de muchas personas, pero no encontraba a sus padres. Las luces de la feria brillaban con luz diferente, una vez que la noche se hubo cerrado. No quedaba ni rastro de su familia. Lina, asustada, creyó ver una sonrisa malévola en el muchacho que recogía las fichas del tiovivo. La cara del gorila de peluche ya no sonreía, sino que asomaban unos dientes afilados como el filo de una navaja. Un payaso le preguntó que si buscaba algo, provocando el ella un pánico inmenso.. Los ojos del clown brillaban en tonos rojizos, y su mueca sardónica no estaba pintada sino que parecía real. Lina se zafó y salió huyendo hacia el linde de la feria con el bosque. Se refugió tras unos arbustos después de correr un buen rato entre los arboles. Allí fue donde la encontraron, dormida, los perros de la brigada de búsqueda al día siguiente. 21/06/2004¿Sí o no? Cuando despertó, ella ya se había marchado. O tal vez no. ¿Acaso estuvo ella allí alguna vez? Empezó a dudar si todo lo sucedido la noche anterior no habría sido más que un sueño. Pero el sutil olor a pólvora que aún se conservaba entre las sábanas revueltas no dejaba lugar a dudas.Nunca desconfíes del poder de los sueños. 11/06/2004Francés para principiantes Ya no sabía que hacer para conquistarla, así que se apuntó a una academia de francés. Si aquella era la lengua del amor, a lo mejor aprendiéndola podría transmitirle mejor lo que sentía por ella.Primero vinieron los "je m'apelle"s, más tarde los clásicos "oui, c'est moi"s, e incluso de vez en cuando algún que otro "je ne sais pas"; sin darse cuenta se encontró con un "je t'aime" tímidamente dedicado a su compañera de pupitre. Y el motivo original de aquel repentino interés por la lengua de Moliére quedó sepultado bajo toneladas de besos al salir de la academia. 07/06/2004Lost and found (la chica que escuchaba country) No pude dejar de mirar a aquella chica tan enigmática durante los diez minutos que nuestras vidas coincidieron en el metro. Ella apenas reparó en mí, iba distraída cantando con los cascos puestos. Se bajó en Sants, y yo no tuve el valor de seguirla. La perdí de vista en el andén, arrastrada por la marea humana; y mientras lamentaba mi cobardía, volví a mirar su asiento vacío. Allí descubrí una bolsa de tela que ella había olvidado. Me acerqué y la recogí, y movido por la más inocente de la curiosidades, busqué en su conteenido la información que los ojos de su dueña no supieron confiarme. Para mi decepción sólo encontré la caja vacía de un CD. En la portada, un tipo muy extraño con un sombrero de vaquero y un banjo.Corrí a comprarme el disco a la salida del trabajo. Ahora lo escucho a todas horas. No sé si la casualidad nos reunirá otra vez, pero por si se da la ocasión, ya me conozco de memoria sus canciones favoritas. 06/06/2004La llamada Lo encontraron muerto al lado del teléfono, con un pie descalzo y el otro enfundado en un viejo calcetin que había vivido épocas mejores. El último número marcado era el mismo de la casa en la que había vivido los últimos siete años solo. En el contestador sólo se escuchaba una voz infantil, como de una niña de cuatro años, que llanaba a su abuelo desde un lugar que sonaba remotamente lejano.Y lo más extraño es que nadie pudo encontrar nunca el otro calcetín... 30/05/2004La puerta Por noveno día consecutivo, se acercó a la puerta. Subió con cautela los escalones que ascendían hasta el umbral. Pero al poner el pie en el penúltimo peldaño, se detuvo, paralizado por una fuerza poderosa. Había alcanzado casi a tocar la pared de piedra; sin embargo, a pesar de estar ya tan cerca, retrocedió temeroso al fondo de su celda, y se tumbó derrotado.Ya caía la noche y supo que pasaría al menos un día más en aquella reducida prisión. A veces, en la vida real, como el las mazmorras sin puertas, el miedo es el único carcelero. Y quizá el peor que existe. 28/05/2004La Prueba Julio caminaba sin descanso por aquel laberinto monótono, sin ninguna marca reconocible que indicara una ruta. El sudor empapaba su cabello blanco. No había ni huellas ni señales, ni sombras; sólo una luz tenue y uniforme y una pared azul. Podría estar vagando en círculo y no ser consciente de ello. Cuando se enfrentaba a una bifurcación, sin dudar apenas se decidía por uno de los dos túneles y seguía corriendo. Huía de algo que no podía ver, pero que podía percibir vigilándole; cómo si le siguiera con la mirada desde detrás del último recodo. Sólo se detuvo una ocasión, ante una tríada que amenazadora como un tridente, se abría ante él. Sin tiempo que perder, tomó el camino de la izquierda, guiado por el instinto. Inesperadamente llegó a una sala que nunca había pisado. Al fondo había una mesa con comida, iluminada tenuemente con velas. Se sintió de repente hambriento. Al acercarse a la luz vacilante, un destello dejó en su cerebro la sensación de un déjà vu. Esto ya lo había vivido antes, pensó, mientras se llevaba a la boca un trozo de pan con queso.Entonces, un crujido hizo temblar la estancia y se abrió el techo de la sala. Una mano descomunal lo agarró por el pescuezo y lo devolvió a su jaula de barrotes blancos y suelo de plástico. 27/05/2004Heridas Cuando se despertó, nada más bajar de la cama, pisó uno de sus juguetes, un soldado con bayoneta en posición de firme, y vio las estrellas. Debería ser más ordenado, pero era superior a sus fuerzas.Durante todo el día, las piedras más afiladas corrían a situarse en su camino, y sus pies descalzos apenas podían evitarlas. Además, todo tipo de planta le regalaba las espinas más exuberantes y las ofrecía ante él, creando una alfombra que quedaba teñida de rojo a su espalda. Pero no podía hacer nada por evitarlo. Ya por la noche, de vuelta a casa, descorchó una botella de champán y tuvo la mala fortuna de dejar caer la copa, que se hizo añicos dejándole completamente rodeado de afilados destellos. Con resignación, comenzó a caminar hacia su habitación, sintiendo como cada uno de ellos se iba clavando en su planta. 25/05/2004Chubascos dispersos en el litoral La tarde amenazaba tormenta. Aguardaba ansioso en la ventana a que cayeran las primeras gotas. La cara apoyada contra el frío cristal, los ojos implorando un chaparrón que se hacía esperar. Hacía ya sis semanas y dos días que no llovía, y ya no podía aguantar más. Por fin, una gota impactó contra el alféizar, y pronto toda la ventana quedó surcada por los recorridos descendentes de las demás.Se dirigió hacia la puerta y se calzó las botas. Cogió una cazadora y se la puso sin abrochar, y se lanzó a disfrutar de la tormenta. Las gotas eran gruesas y pesadas, y al impactar contra el suelo se veía perfectamente cómo el agua salía despedida en todas las direcciones, dibujando una corona fugaz. Aún no había charcos, la tierra estaba sedienta. Pero ya tenía los rizos pegados contra la frente. Caminaba sin rumbo por la ciudad, esperando encontrarla, como cada tarde de lluvia, por azar; hasta ahora sólo se habían visto en cuatro ocasiones, y siempre iban ambos paseando solos, empapados pero aprovechando cada sensación. Se cruzaban en la esquina del teatro, o frente a una heladería; se miraban. Y ya continuaban su camino juntos, hablando de sí mismos como si se conocieran de siempre. Entonces, inevitablemente, al cabo de las más breves de entre las horas, dejaba de llover; y ella aprovechaba cualquier descuido para desvanecerse, dejándole a solas con el olor de la tierra mojada, a la espera de un nuevo aguacero. 10/05/2004El Beso Mi vida cambió el día que la conocí. Yo paseaba junto a la ría, un solitario transeúnte de regreso a casa. Apareció ella ante mí como salida de la nada, con aquella belleza atemporal. Tan pálida, que parecía a punto de desvanecerse en la niebla de aquella noche de verano. Sus labios rojos y vivos contrastaban con color ceniza de sus ojos. Vestía un traje de corte antiguo, en un azul muy tenue, que envolvía aquella piel delicada, como de marfil, sin cubrirla demasiado.La noche era más fría de lo normal; es bien sabido que nunca es del todo verano en Galicia. Le ofrecí mi cazadora antes siquiera de presentarme. Ella aceptó, y al rozar sus hombros comprobé que la suavidad de su piel no era una ilusión. Se llamaba Silvana. Seguimos caminando hacia el mar, mientras la conversación giraba en vueltas sin control. Ella me iba enredando con su voz, que recuerdo tan suave como el rumor de los arroyos en primavera. Y yo ya hacía un rato que no era capaz de oponer resistencia a nada. Estaba resuelto a no dejarla escapar, pero ella fue aún más impetuosa. Al pasar bajo una rama, se me arrimó y rozó mi oreja con su nariz, desatando un estremecimiento en mi interior. La abracé, y ella seguía allí, sin desaparecer como temía que sucediera, como tantas veces en mis pesadillas. Esta vez era real, y sus labios iban descendiendo por mi cara, y recuerdo que me besó en el cuello como nunca nadie me había besado jamás. Desde aquella noche no he vuelto a ser el mismo. Ahora siento esta sed dentro de mí… 08/05/2004El actor fracasadoComo actor, resultaba infinítamente más creíble cuando besaba a alguien a quien no amara, que cuando debía reprimir los deseos de besar a la mujer de su vida |
Viaje a los sueños (polares)El viaje es largo. No te quedes callado. Participa.
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