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Viaje a los sueños (polares)

Nochevieja

Se acerca la fecha de fin de año, y aún no tengo nada planeado.  Normalmente eso me causaría un gran estrés (¡tantos días sin planes!) pero en este caso, y dado que acabo de deshacer la maleta de NY, no me preocupa. Seguro que disfruto de unas vacaciones con mis amigos en Alicante, ya que hace dos años que no estoy en Nohevieja por aquí.

Y bueno, lo reconozco, nunca descarto que alguno se anime y me convenza (soy presa fácil) para una escapada.

Panadero

Nunca podría llegar a ser panadero, en menos de una semana me habrían despedido.
Dudo que aguantase más de tres días encerrado con todas esas barras recién horneadas, provocándome. Me gobernaría el impulso feroz de arrancar el pico de una de las barras y metermelo en la boca disimuladamente, y atendería a las clientas con la boca llena. El problema de mi cesión a la tentación es que, en este caso, tiene un efecto adictivo. Y claro, nadie compraría pan porque a todos nos encanta arrancar el "currusco" y comérnoslo de camino a casa.

Secuestro

Secuestro

Mi ordenador ha caído enfermo, y no puede despertar. Ha entrado en coma y no puede despertar. Se ha llevado consigo al limbo todo lo que le confié; sobre todo me preocupan los recuerdos de mis viajes que guarda en su memoria. No puedo permitirme perderlos. También muchas horas de trabajo, pero eso es recuperable...
Ahora mismo tengo a mi mejor hombre trabajando en ello, y confío en que podré recuperar lo trascendental. Supongo que todo acabará en el temido
FORMAT C:

 

Nueva York

Nueva York

 Cosas que se aprenden en NYC.

1.- Siempre hay más taxis que coches (o será que se mueven muy deprisa).
2.- La Estatua de la Libertad es más pequeña de lo que crees.
3.- Las avenidas unen Norte y Sur, las calles Este y Oeste.
4.- Las alcantarillas escupen humo, como en las películas.
5.- Las mejores pizzas se comen al otro lado del puente de Brooklin (Pregunta por Grimaldi’s).
6.- Si vas a Central Park a hacer deporte, corre siempre en sentiido contrario a las agujas del reloj.
7.- Siempre existe una hamburguesa más grande que la que tú has pedido.
8.- El café más pequeño es navegable.
9.- ¿Escaleras mecánicas en el metro? No cuentes con ello.
10.- El presupuesto del FDNY (Bomberos de NY) es mayor al presupuesto de la ONU. Por no hablar de la omnipresente NYPD (los polis). En todas las esquinas.
11.- Nunca se hace de noche en Times Square.
12.- Pedir un perrito caliente sin cebolla es de mala educación.
13.- El Guggenheim cierra los jueves. El MOMA son 4h30min mínimo de dedicación exclusiva.
14.- Ojo al salir de la discoteca. Puede estar nevando.

Cuidado, crea adicción.

Imagine John

Imagine John

Hay días que uno no olvida, aunque sea técnicamente imposible recordarlos. El dia que murió John.

Me impresiona su recuerdo, y haber visto las imágenes en televisión año tras año, nunca pasa de moda. Es como si fuese asesinado cada 8 de diciembre. El resto del año se pasea por el mundo, y por las noches duerme desnudo con Yoko en su casa de la 72th st.

La semana pasada paseando solo por Central Park me crucé con él, creo que iba tarareando esto.

You gotta live
You gotta love
You gotta be somebody
You gotta shove
But it’s so hard, it’s really hard
Sometimes I feel like going down

Correo no deseado

Correo no deseado

Cuando envié aquella carta, nunca pensé que recibiría como respuestas consecutivas dos cosas tan desagradables.

 Primero, un descorazonador "no digas tonterías".

Segundo, un correo basura de esos de reenviar a 15 personas antes de 20 minutos o tus peores pesadillas se harán realidad.

 Nunca comprenderé cómo hay personas que pueden dejar de querer con sólo desearlo. Para mí, el amor es un estado incurable.

El regreso

El regreso

Cuando el viajero llegó frente a su casa, se la encontró abierta de par en par.

Inquieto, se fue adentrando una a una en todas las habitaciones y las encontró vacías de cosas, desporvistas de todo cuánto guardaban justo antes de partir. En su ausencia, todo lo construido en los útimos cinco meses se había esfumado. Aquel cascarón hueco que fue su hogar se le antojaba ahora frío, sin resto del calor que ella le daba antes de desaparecer dejando la puerta abierta.

Se sentó, y decidió que habría construirlo todo de nuevo, sin tiempo que perder.

Para empezar daría una fiesta.

La Gran Manzana

La Gran Manzana

Ayer aterricé en mi casa. Un dia extraño: NY, Madrid, Alicante, casi al mismo tiempo. No hubo probleema para reincorporarme a la rutina, eso siempre se me dio bien.

Ha sido una experiencia muy positiva, por el reencuentro con amigos lejanos en el tiempo y la distancia, por los nuevos amigos sorpresa, y por lo que he aprendido. Ese es el mejor poso que dejan los viajes, lo que descubres de ti mismo al salir de tu entorno. También aprendes de otros mundos, pero aunque esto también enriquece, no sirve de nada sin lo anterior (o interior).

 Supongo que los frutos de este viaje se verán a medio plazo...

La chica más guapa

Hoy al regresar a casa en el metro, ha subido al vagón una chica con unos rasgos que rozaban la perfección. Una belleza exótica, fruto sin duda de la mezcla de sangres, que captaba las miradas perdidas, de chicos y chicas por igual, y las atraía hacia sí como un vórtice. La admirábamos mucho, era sin duda la chica más guapa de todo el metro. Pero cuando ha abandonado el vagón a la altura de la 81th St. hemos notado que era algo más, quizás la chica más guapa del mundo. Nos hemos quedado mirando la puerta cerrarse tras ella, con una sensación de vacío que aún perdura...

Teflón

Después de un super pavo de acción de gracias que estaba delicioso, ayer fue el turno de los españoles. El menú, tan predecible, una torilla de patatas. Algo sencillo, a simple vista, pero que en este caso guardaba una dificultad añadida. En este país tan avanazado carecen de algo tan básico como una sartén antiadherente.

Por momentos parecía que peligraba la imagen de España en el exterior porque la tortilla se pegaba y se pegaba. Pero bueno, con maña y los trucos caseros de los tres españoles que estaban al mando, se pudo salvar ele scollo y todos quedaron satisfechos. Un final feliz para la historia...

De viaje

Volando voy, volando vengo (engo, engo)

Madrid

Madrid

Ayer llegué a Madrid por la tarde. Me encanta esta ciudad, aunque nunca he vivido en ella y creo qie esa es la prueba de fuego. Sin duda, me encanta para hacer pequeñas visitas. Está llena de amigos a los que nunca veo tanto como quisera, y siempre hay cosas nuevas que ver o hacer. Hoy por ejemplo, pasear entre el otoño y el invierno en el jardín botánico, y cocinar mano a mano para los amigos. Luego un poco de improvisación y ya casi está. Ha sido otra visita relámpago más. Mañana cogeré el avion a otra ciudad con amigos a los que llevo demasiado tiempo echando de menos, y en la que tampoco van a escasear los planes. Nueva York, allá voy.

Hablar por hablar

El cardenal Barragán abrió ayer una conerencia sobre genoma humano que tiene lugar en el vaticano con esta frase: "En el ADN podemos encontrar la Santísima Trinidad"

Por si fuera poco, trató de aclarar que la doble hélice del ADN "supone una oposición no excluyente de dos términos" que son también complementarios. "Si la oposición significa por una parte carencia y por la otra posesión, la mejor oposición sería aquella en la que estos términos fuesen sólo relativos, y precisamente ésta es la vida trinitaria". Toma ya.

Yo de teología apenas sé un poco (un fracaso lo del colegio de curas, oye), pero de ADN ya puedo hablar con más criterio. Lo suficiente para no entender lo que quiere decir ese cardenal. No sé qué cara pondrían los científicos que se atrevieron a ir a ese congreso. A mí no me inspira mucho rigor científico, y menos desde ese principio.

El examen del sábado

Este sábado tengo un examen. De Valenciano. Creo que nunca había estudiado menos para un examen. Será porque todo el mundo dice que es muy difícil sacárselo a la primera, será porque me lío aún con el francés y no creo que apruebe, será porque voy algo ajetreado últimamente... Pero no he dado un palo al agua. Bueno, sí, las clases que me han dado en la uni. Todos los días de 8 a 9 de la mañana. La gente llega con unas caras... Las clases no están del todo mal, de no ser por el pequeño detalle de que el examen tiene lugar a mitad del curso así que yo sólo he dado la mitad del temario. Esto es jauja.

Va a ser muy divertido. ¡¡¡Sobre todo si apruebo!!!

Sin parar

De aquí al sábado a mediodía no tengo un sólo minuto libre. Pero eso no me causa estrés alguno; es más, me encanta. ¿Soy raro? Soy así.

Bajarse en bus

En el autobús de línea ya bajan casi más estudiantes de intercambio que españoles. Y una cosa muy graciosa es que se piensan que los españoles no les entendemos cuando hablan en inglés o francés. Incluso en italiano. Yo hoy como me aburría me he puesto a adivinar de donde era cada uno de mis vecinos por el idioma y por el acento. Lo mejor ha sido cuando he centrado mi atención en el grupo de inglesas: dos de Londres superpijas, una de escocia y una que debía ser de Bristol o cerca. El tema del que hablaban, los piercings.

Una de ellas, la que más cara de santita tenía, comentaba sin pelos en la lengua que tenía uno en un pezón (el derecho creo), y que le daba mucho placer cuando su novio Jorge jugaba con él. Y todas se reían, y yo disimulaba aunque era difícil. Podría haberle hecho pasar mucha verguenza... Pero no soy tan malo.

Tiempos de rabia

Tiempos de rabia

Han pasado ya tres años desde que un barco ruinoso, una tormenta de tres al cuarto y unas serie de catastróficas decisiones cubrieron de negro miles de kilómetros de costa y asfixiaron a un pueblo. Fueron tiempos de impotencia, de ganas de ayudar contra viento y marea, de entrega desinteresada. Yo los recuerdo con una mezcla de rabia y melancolía. Porque ir a Galicia fue duro, pero recibí mucho más de lo que entregué, por parte del pueblo gallego y por parte de mis compañeros. Esos viajes me hicieron más fuerte porque de las situaciones límite se aprende. Además, reforcé los lazos con aquellos con los que trabajé codo con codo, mis chapa-brothers. Sin duda valió la pena, y volvería a hacerlo, en Galicia o en cualquier punto que esté a mi alcance.

Ahora ya casi nadie se acuerda, aunque puede ser que si no hay noticias más interesantes alguna cadena haga una referencia, o puede que algún programa especial incluso. Yo estoy escribiendo este post, por ejemplo, al igual que hice el año pasado. Pero al día siguiente la gente ya habrá olvidado la marea negra, y la imponente contramarea blanca de voluntarios que se dejaron los lomos en esas playas.

Recuperar

Recuperar

Este fin de semana, bodorrio. En Valencia. Me ha cundido una barbaridad, he recuperado contacto con gente con la que compartí mi primer Erasmus, y algunos de ellos no los veía desde que dejamos el país de Papá Noel. Y luego, por otro lado, he aprovechado que ya estaba en Valencia para contactar con un compañero de planta de mis años en el Colegio Mayor, con el que he recordado tantos años de fiestas, burradas, gente digna de estar en un zoo y miles de anécdotas.

Buen ejercicio este de mirar hacia atrás de vez en cuando, y una suerte poder ver que siempre has estado rodeado de gente que vale la pena. Cada cual de su padre y de su madre, algunos muy frikis, pero todos buena gente y a todos los querría ver más a menudo. Lástima que el tiempo no sea todo lo flexible que a mí me gustaría.

La lluvia me trae bien

La lluvia me trae bien

Un día como el de hoy, con sus carreras esquivando charcos (y fallando adrede) y sus truenos, era lo que necesitaba mi estado de ánimo. Desde siempre los días de lluvia me han hecho mucho bien. En esta ocasión, los relámpagos dejaban ver el final del tunel, y puede que al acabar todo este follón saque doble beneficio. Aunque todavía es pronto para echar las campanas al vuelo. Pero al menos he podido llenar los pulmones para seguir un rato más.

Debería llover así al menos una vez a la semana. Siempre llevaría las botas de agua en el maletero, para que so me pase como hoy, que los dedos de mis tres pies han acabado pagando mis saltos y carreras, todos encharcaditos...

Bajo presión

Bajo presión

El estrés ahoga mi creatividad. Hoy no sé qué escribir. Es la señal de ya vale de jugar.

Necesito apuntalar mi vida que se encuentra en delicado desequilibrio. Me tiene tan ocupado que apenas tengo tiempo para inventar historias, ni hacer planes... Esa inestabilidad, en pequeñas dosis, es una bendición: estimula los sentidos, mantiene despierto. Sirve para no hundirse en el aburrimiento. Pero ahora el juego deja de ser divertido. Me he percatado de que necesito un respiro, aunque pequeño. Que algo se enderece un poco en respuesta a mis esfuerzos. Y lo peor, que no sirve el truco de la escapada; a la vuelta todo seguiría igual. O peor.