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Viaje a los sueños (polares)

¡Seño! ¡Seño!

¡Seño! ¡Seño!

Laurita: ¡Seño! ¡Seño! Que dice Jaimito que depende de la temperatura del agua

Profesor: Pues dile a Jaimito que no fume cosas raras antes de clase.

(Esta es una situación real, con los nombres cambiados. No veas la cara que se le quedó, a sus 25 años, al pobre Jaimito...)

Puntillas

Puntillas

Empiezo a echar de menos algunas cosas de mi vida pasada.
Hoy he sentido que hace ya demasiado tiempo que no regalo a nadie un beso de esos que hacen que la otra persona se ponga de puntillas. Casi el mismo tiempo que nadie logra que yo me eleve sobre mis deditos.

Ensoñación tropical

Ensoñación tropical

Esta noche pasada he soñado que vagaba por una isla desierta, y me estaba muriendo de hambre y de sed. Durante mucho tiempo, o esa fue la sensación que tuve yo. De pronto, avisté un coco varado en la orilla. Y algo más lejos, la silueta de un cocotero preñado de frutos: mi salvación. Ha sido un sueño muy poco onírico. Cada parte del cuerpo sintiendo la realidad como algo propio.

De pronto encontré en mi mano un machete, y con un golpe seco cortaba la parte superior del coco, con facilidad; como lo vi hacer decenas de veces en Belize. El frescor dulce del agua en mi garganta reseca, la ternura de la pulpa fresca y carnosa entre mis dientes. El olor a coco en la piel.

Esta mañana en la radio, la canción de Volován:
Y las caricias que me das tirados en la arena, con olor a coco protector de sol....

¿Señales? Pienso que es quizá el momento de pensar en sacar ya los billetes de avión a mi isla, para huir del invierno.

PhotoEspaña 2004 (II)

PhotoEspaña 2004 (II)

Pues al final en PhotoEspaña 2004 han elegido mis fotos como unas de las 10 finalistas. También a mi amigo Pablo. Las mías os las pongo aquí, para que podías echarles un ojo. El resto las podéis encontrar aquí. Como veis hay una gran calidad, y a mí me gusta especialmente la que ha ganado, que es la del hombro. Pero estoy orgulloso de mi secuencia, creo que es una digna aspìrante, y voy a por la semana que viene.

A continuación os cuelgo el nuevo texto de esta semana. Se trata de un cuento de Julio Cortázar, que ya ha puesto mi mente a chasquear y rechinar engranajes. El texto ofrece muchas posibilidades, sólo hay que concretarlas. A ver si la segunda vez también somos finalistas. ¿Y por qué no ganadores?

Aquí tenéis el texto:

"Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué".

La foto salió movida, en "Historias de Cronopios y de Famas", de Julio Cortázar.

Francés para principiantes

Francés para principiantes

Ya no sabía que hacer para conquistarla, así que se apuntó a una academia de francés. Si aquella era la lengua del amor, a lo mejor aprendiéndola podría transmitirle mejor lo que sentía por ella.
Primero vinieron los "je m'apelle"s, más tarde los clásicos "oui, c'est moi"s, e incluso de vez en cuando algún que otro "je ne sais pas"; sin darse cuenta se encontró con un "je t'aime" tímidamente dedicado a su compañera de pupitre.
Y el motivo original de aquel repentino interés por la lengua de Moliére quedó sepultado bajo toneladas de besos al salir de la academia.

Tempus fugit

Tempus fugit

Shhhhhhhhhhhhh!
.
.
.
A veces me parece escuchar un sonido suave, como la arena de un reloj con el paso del tiempo. Pero por más que busco, nunca encuentro el orígen de ese sonido, que causa en mí una sensación de apremio, pues nuca se sabe cuánta arena le queda a uno en la parte de arriba del reloj.

La chica que escuchaba country (III)

Hoy, tres meses después de nuestro primer encuentro, me he cruzado por la universidad con la chica que escuchaba country. La he encontrado exactamente igual que el día en que me enamoré de ella. La misma mirada desconcertante, la misma sonrisa pícara. Vestía la misma ropa, seguía escuchando música a través de sus auriculares, medio perdidos en el pelo. Apuesto a que era el mismo CD de aquel día. Nunca lo podré saber, porque (raro en mí) me acerqué a ella y la besé en los labios. Ella se limitó a mirarme desconcertada y desaparecer con un sonoro ¡ POP ! Me he quedado tan impresionado que me he despertado, sobresaltado, entre sábanas arremolinadas.

Ahora no sé si esto era un sueño o una pesadilla.

La chica que escuchaba country (II)

Si alguien la ve es fácil de identificar... es poseedora de una mirada desconcertante. Siempre va tarareando cualquier canción. La reconoceréis enseguida. Decidle que me puede encontrar por aquí. Aunque tal vez ella ya lo sepa.

Lost and found (la chica que escuchaba country)

Lost and found (la chica que escuchaba <em>country</em>)

No pude dejar de mirar a aquella chica tan enigmática durante los diez minutos que nuestras vidas coincidieron en el metro. Ella apenas reparó en mí, iba distraída cantando con los cascos puestos. Se bajó en Sants, y yo no tuve el valor de seguirla. La perdí de vista en el andén, arrastrada por la marea humana; y mientras lamentaba mi cobardía, volví a mirar su asiento vacío. Allí descubrí una bolsa de tela que ella había olvidado. Me acerqué y la recogí, y movido por la más inocente de la curiosidades, busqué en su conteenido la información que los ojos de su dueña no supieron confiarme. Para mi decepción sólo encontré la caja vacía de un CD. En la portada, un tipo muy extraño con un sombrero de vaquero y un banjo.
Corrí a comprarme el disco a la salida del trabajo. Ahora lo escucho a todas horas. No sé si la casualidad nos reunirá otra vez, pero por si se da la ocasión, ya me conozco de memoria sus canciones favoritas.

La llamada

La llamada

Lo encontraron muerto al lado del teléfono, con un pie descalzo y el otro enfundado en un viejo calcetin que había vivido épocas mejores. El último número marcado era el mismo de la casa en la que había vivido los últimos siete años solo. En el contestador sólo se escuchaba una voz infantil, como de una niña de cuatro años, que llanaba a su abuelo desde un lugar que sonaba remotamente lejano.

Y lo más extraño es que nadie pudo encontrar nunca el otro calcetín...

La soledad era esto: Tamagotchi

La soledad era esto: Tamagotchi

Un artículo en el TENTACIONES de ayer viernes me trajo a la memoria el fenómeno de 1997, los Tamagotchi que arrasaron el planeta con una furia inusitada. Nunca tuve uno, pero me daba miedo ver por la calle a la gente, completamente adicta a 15 píxeles mal pintados. No quiero decir que con una mayor resolución gráfica ahora llegara a entenderlo. Debe ser que la gente necesita algo o alguien por quién preocuparse, ¡pero qué triste es tener que adquiirirlo en tiendas, aunque sean eespecializadas! En fin, extraño mundo el que nos ha tocado habitar.

Por suerte, como la mayoria de las plagas, tan rápido como apareció se marchó; eso sí, tengo entendido que más de un psicólogo se forró a costa de las depresiones en tiernos niños, causadas por la "muerte" de su mascota de bolsillo.

Lo peor es que la amenaza de un regreso se cierne sobre nuestro planeta... Si conocéis algún niño que sea aficionado a la lectura (¡alabado sea Harry Potter!), más vale que le vacunéis lo antes posible; no vaya a ser que el psicoparásito acabe con su capacidad de disfrutar de la palabra. Se rumorea que se alimenta de la curiosidad de los niños y también que se enquista en la vida social de sus víctimas; sus toxinas provocan interferencias graves en los procesos de razonamiento y decisión propia, con lo que acaba convirtiendo a los pequeños humanos en estúpidas máquinas. Un perfecto paso, previo al maravilloso mundo bakala que les espera con los brazos abiertos.

Qué Será, será...

Qué Será, será...

Hoy puede ser un gran día... En todo caso lo importante es haber llegado hasta aquí, ver que los esfuerzos a veces parecen vanos, pero tienen sus repercusiones y dan más satisfacciones de las que uno espera en un principio.

Y reconozco que es duro verse juzgado por cientos de personas que no te conocen pero tienen que decidir sobre ti. Sin embargo, he recibido buenos apoyos y quiero decir que, me vaya o no a Islandia con Greenpeace a defender a las ballenas, me siento orgulloso de haber cumplido un buen trabajo y he salido de esto con renovadas fuerzas para seguir luchando por todo aquello que creo. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los desconocidos que me han votado, y a algunos conocidos que también lo han hecho.

Y una buena noticia. Islandia ya ha reducido sus capturas para este año de unas 200 ballenas a 25, así que ahora sólo queda salvar a esas 25. Es una casi victoria. Aprovechando que se tambalean, ¡acabemos con ellos! A ver si se acompaña de otra buena noticia, ¿no?.

¡Yo quiero irme!

Podeis ver la votación final creo que aquí, aunque ahora mismo no sé qué pasa con la página que no funciona... Lo ideal para quedarse uno tranquilo.

Pereza con escamas

Pereza con escamas

Hay días que lo único que me apetece hacer es desandar el camino de la evolución hasta detenerme en un estado reptiliano, y no alojar en mi cabeza más preocupaciones que la de encontrar la postura más cómoda para estar tendido al sol; todo ello sin remordimientos de ningún tipo, pues es eso precisamente lo que un lagarto debe hacer.
Estos días despiertan en mí los instintos perezosos más salvajes (menuda paradoja), con unas ganas locas de retozar en el césped, beber zumo de limón recién exprimido y desterrar de mi mente cualquier idea relacionada con trabajo mental llevado a cabo debajo de un techo (como por ejemplo, una biblioteca).
Es un pena que aún no haya conseguido que me salgan las escamas.

PhotoEspaña2004

PhotoEspaña2004

Aqui ando de nuevo, como el año pasado enganchado a un concurso de fotografía por la red. Si hace un año te daban un breve texto y tenías que hacer una foto según lo que te inspirase, este año la cosa va más allá. Se trata de que el texto proviene de una gran obra literaria, y hay que hacer una secuencia de tres fotografías... Más difícil todavía. Un reto más estimulante. Así que me voy a poner a pensar en cómo hacer frente al siguiente texto, que seguro que os suena:

"Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.

— ¿Qué me ha sucedido?".

La Metamorfosis, de Franz Kafka

El que quiera apuntarse que mire en el siguiente enlace. Y que acepte el reto.

Tiempo encima

Tiempo encima

Vaya, vaya, ya está aquí el agobio de junio, y eso que no tengo ningún examen que hacer. Pero da igual, siempre encuentro cosas en las que liarme, ahora sin pensarlo me salen 6 ó 7. No está mal... Intentaré que este blog no se resienta, aunque no puedo prometer nada. Pero no penséis que me olvido.
Por otro lado, dentro de poco esto empezará a ser lo que en su nombre indica, un libro de viajes, para que me sigáis la pista y viajéis conmigo. Aunque trataré de mantener las postales de correo ordinario, ésas que a veces no llegan... pero que cuando llegan vale la pena.

Greenpeace 1- Bush 0

Greenpeace 1- Bush 0

Aunque parezca mentira, el-que-se-cree-omnipotente Bush ha recibido una patada en el culo desde su propia casa. Y es que, después de un desesperado intento de silenciar a Greenpeace (utilizando una ley de 1872 que fue creada para impedir que las mujeres de vida licenciosa abordaran los barcos para alegrar la vida de los marineros, y que sólo fue invocada en dos ocasiones previamente, ninguna en este siglo) Bush se ha encontrado con que su demanda contra el abordaje de un barco que contenía Maderas Nobles -caoba- ilegales no ha llegado ni a ser estimada por el Juzgado Federal de Miami. Así que esperemos que el ejemplo cunda y empiecen a zurrarle la badana a ese cacique a escala planetaria.

Por cierto, la noticia provocó que 100.000 internautas enviaran una queja en una semana, canalizados a traves del centro de activistas en internet de Greenpeace

Podéis distribuir esta gran noticia al mundo, ¡¡que se sepa que no es invencible!!

La puerta

La puerta

Por noveno día consecutivo, se acercó a la puerta. Subió con cautela los escalones que ascendían hasta el umbral. Pero al poner el pie en el penúltimo peldaño, se detuvo, paralizado por una fuerza poderosa. Había alcanzado casi a tocar la pared de piedra; sin embargo, a pesar de estar ya tan cerca, retrocedió temeroso al fondo de su celda, y se tumbó derrotado.
Ya caía la noche y supo que pasaría al menos un día más en aquella reducida prisión. A veces, en la vida real, como el las mazmorras sin puertas, el miedo es el único carcelero. Y quizá el peor que existe.

Encuentros

Encuentros

Nunca dejaré pasar la oportunidad de conocer a gente nueva, porque descubro con bastante frecuencia a grandes tesoros; me ocurre a menudo entre los amigos de mis amigos. Nunca entenderé a las personas que se conforman con su pequeña porción del mundo y no desean agrandarlo. Sé que quizás llegue el momento en que no pueda abarcar todo lo que orbita a mi alrededor (¿o soy yo el que gira en torno a ellos?). Pero por ahora quiero continuar ensanchando mi universo aprender de los demás, de sus palabras y de sus risas.

La Prueba

La Prueba

Julio caminaba sin descanso por aquel laberinto monótono, sin ninguna marca reconocible que indicara una ruta. El sudor empapaba su cabello blanco. No había ni huellas ni señales, ni sombras; sólo una luz tenue y uniforme y una pared azul. Podría estar vagando en círculo y no ser consciente de ello. Cuando se enfrentaba a una bifurcación, sin dudar apenas se decidía por uno de los dos túneles y seguía corriendo. Huía de algo que no podía ver, pero que podía percibir vigilándole; cómo si le siguiera con la mirada desde detrás del último recodo. Sólo se detuvo una ocasión, ante una tríada que amenazadora como un tridente, se abría ante él. Sin tiempo que perder, tomó el camino de la izquierda, guiado por el instinto. Inesperadamente llegó a una sala que nunca había pisado. Al fondo había una mesa con comida, iluminada tenuemente con velas. Se sintió de repente hambriento. Al acercarse a la luz vacilante, un destello dejó en su cerebro la sensación de un déjà vu. Esto ya lo había vivido antes, pensó, mientras se llevaba a la boca un trozo de pan con queso.
Entonces, un crujido hizo temblar la estancia y se abrió el techo de la sala. Una mano descomunal lo agarró por el pescuezo y lo devolvió a su jaula de barrotes blancos y suelo de plástico.

Heridas

Heridas

Cuando se despertó, nada más bajar de la cama, pisó uno de sus juguetes, un soldado con bayoneta en posición de firme, y vio las estrellas. Debería ser más ordenado, pero era superior a sus fuerzas.
Durante todo el día, las piedras más afiladas corrían a situarse en su camino, y sus pies descalzos apenas podían evitarlas. Además, todo tipo de planta le regalaba las espinas más exuberantes y las ofrecía ante él, creando una alfombra que quedaba teñida de rojo a su espalda. Pero no podía hacer nada por evitarlo.
Ya por la noche, de vuelta a casa, descorchó una botella de champán y tuvo la mala fortuna de dejar caer la copa, que se hizo añicos dejándole completamente rodeado de afilados destellos. Con resignación, comenzó a caminar hacia su habitación, sintiendo como cada uno de ellos se iba clavando en su planta.